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PABLO Y LOS GÁLATAS

Jueves 12 de octubre
PABLO Y LOS GÁLATAS
Por más claros que fuesen los consejos, había quienes buscaban seguir su
propio camino y continuaban promoviendo que los gentiles guardaran las tradi
ciones y las leyes judías. Para Pablo, esto llegó a ser un asunto muy serio; es decir,
no era trivial ni tenía que ver con las sutilezas de la fe. Se había convertido en una
negación del mismo evangelio de Cristo.
Lee Gálatas 1:1 al 12. ¿Con cuánta seriedad trata Pablo el problema que
afronta en Galacia? ¿Qué debería decirnos esto sobre la importancia del
tema?
Como se mencionó anteriormente, fue la situación en Galacia lo que, en gran
medida, motivó el contenido de la carta a Roma. En la Epístola a los Romanos,
Pablo desarrolla aún más el tema de la Epístola a los Gálatas. Algunos creyentes ju
díos alegaban que la ley que Dios les había dado a través de Moisés era importante
y que los conversos gentiles debían guardarla. Pablo estaba tratando de mostrar
el verdadero lugar de esta ley y su función. No quería que esta gente se instalara
en Roma como lo había hecho en Galacia.
Es una simplificación excesiva preguntar si, en Gálatas y Romanos, Pablo está
hablando de las leyes ceremoniales o de las morales. Históricamente, el argumento
era si los conversos gentiles debían circuncidarse, y guardar o no la ley de Moisés.
El concilio de Jerusalén ya se había pronunciado sobre esta cuestión, pero algunos
se negaban a acatar esa decisión.
Algunos interpretan que las cartas de Pablo a los gálatas y a los romanos
demuestran que la Ley Moral, los Diez Mandamientos (o, en realidad, solo el
cuarto Mandamiento), ya no es obligatoria para los cristianos. Sin embargo, estos
intérpretes no captan la esencia de las cartas, y pasan por alto la perspectiva del
contexto histórico y las cuestiones que Pablo encara. El apóstol, como veremos,
enfatiza que la salvación es solo por fe y no por el cumplimiento de la ley, ni siquiera
la Ley Moral. No obstante, eso no es lo mismo que decir que la Ley Moral no debe
guardarse. La obediencia a los Diez Mandamientos nunca fue un problema; los que
hacen de esto un tema están releyendo en los textos un asunto contemporáneo,
que Pablo no estaba tratando.
¿De qué modo podemos responderles a los que afirman que el sábado ya no es
obligatorio para los cristianos? ¿Cómo puedes mostrar la verdad del sábado de
una manera que no comprometa la integridad del evangelio?

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