Una locura que lo transformó

Moisés Gamarra.

“Ese hombre debe estar loco. Por algo lo trajeron aquí. Cada quien con su locura”, se decía a sí mismo con algo de ironía.

Moisés Gamarra estaba pagando una condena de siete años en la cárcel de Lurigancho (Lima). Sumergido en un mundo de violencia, soledad y culpa estaba en el lugar donde parecía perdido el valor a la vida humana. “Me vendían de un pabellón a otro pabellón, prácticamente me sentí un objeto en ese momento”, afirma Moisés.

Cabizbajo, llegó caminando hacia el Pabellón 16. Allí se encontró cara a cara con una realidad diferente, porque mientras él se sentía triste, habían otros que cantaban y se sentían libres. “Están locos”, pensaba él.

“Querido Dios, perdónanos, bendícenos y pon tu paz en nuestros corazones”, decía en su oración el líder del grupo Jorge Yntusca, mientras abrazaba fuertemente una Biblia contra su pecho. Moisés lo observaba desde unos metros y Jorge le animó para que se uniera al grupo.

“Ven amigo. Vamos a cantar y orar, parece que estás triste. Tienes que estar feliz como yo. Acércate”, le dijo Jorge con una sonrisa sincera y Moisés accedió con un tanto de inseguridad.

Ambos vivían la misma situación, sin embargo, Jorge Yntusca tenía una actitud diferente. “Radio Nuevo Tiempo me ayudó a encontrar a Jesús. Él me dio paz y me siento libre a pesar de estar en la cárcel”, le decía Jorge. “Así que yo te invito a que busques la radio”, le aconsejaba.

Moisés pensaba que Jorge y sus amigos estaban locos porque oraban y cantaban en el patio a vista de todos. Él tenía un vago conocimiento de la existencia de Dios, pero prefería no aceptarlo. “Al ver a Jorge contento, yo también quise conocer a Cristo y, cada vez que los veía reunidos, caminaba cerca de ellos”, explica Moisés. “Cuando me sentía triste, me aferraba a los consejos de los psicólogos, pero no era suficiente”, añade.

Entonces decidió acercarse a este grupo y conocer de Aquél Dios. Experimentó grandes milagros como la sanación de la tuberculosis en contra del diagnóstico médico, el incremento de sus ventas de comida en el patio del penal y la alegría de tener paz en su corazón.

Comprobó que la presencia de Dios puede cambiar la vida de las personas. Agradece a Radio Nuevo Tiempo por ser el medio por el que Jorge le ayudó a cambiar el rumbo de su vida. “Gracias Radio Nuevo Tiempo por enseñarle lindas lecciones a mi amigo Jorge, las cuales él me las transmitió a mí”, expresa.

Los siete años de su condena llegaron a su final. Ahora Moisés vive una vida tranquila y diferente. Actualmente, asiste al templo adventista “España”, en Lima; mientras que Jorge Yntusca goza de su libertad en Andahuaylas. Su historia fue relatada en el cortometraje “El camino a la Libertad”, producido por Nuevo Tiempo Perú.


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