TV Nuevo Tiempo es luz a sus nublados ojos

Isabel, a pesar de su condición física, hace de la TV Nuevo Tiempo su mejor compañía.

Ver el sol brillar en el cielo junto con nubes esponjosas o ver un cielo estrellado con una enorme luna, son privilegios que muchos gozamos, pero que en ocasiones no lo apreciamos como deberíamos. Lamentablemente, para algunos el privilegio de poder ver se va perdiendo con el paso de los años.

El mundo para Isabel Huarocc se va oscureciendo con cada año que pasa y a la fecha ya no puede ver más allá de algunas manchas distorsionadas. Pero eso no la deprime, ni se enoja por su situación. Al contrario, ella agradece al Señor cada día por su cuidado y porque la acompaña en sus actividades que realiza.

Isabel no deja que esta limitación le impida recibir el mensaje de Dios y, el medio que utiliza para reavivar su alma, es la televisión.  “Esa es mi manera de acercarme al Señor”, expresa.

Para muchos esa situación sería irónica o, en algunos casos, cruel. Sin embargo, para Isabel es la mejor manera de pasar el día y de recibir el mensaje, porque no es necesario ver imágenes para abrir el corazón y recibir esperanza.

Cada mañana antes de que salga el sol, ella enciende el televisor y se regocija con las voces de los conductores de los diversos programas del canal de Nuevo Tiempo. Cualquier persona creería que recientemente conoció el canal, pero se equivocan, porque su primer encuentro con Nuevo Tiempo fue hace 16 años en su ciudad natal de Huancayo.

El primer encuentro con su mejor compañía

Anteriormente pertenecía a otra denominación religiosa y con el paso de los años encontró la Palabra de Dios y aprendió lecciones que fortalecieron su creencia y confianza en Dios. Así, empezó a frecuentar la Iglesia adventista cada sábado, donde años más tarde, se enteraría de algo que cambiaría su vida.

En el templo, escuchó al pastor que daba la gran noticia que la señal de Radio Nuevo Tiempo llegó a Huancayo y que ellos podrían escucharla todos los días de la semana, no solo lo sábados. Esa buena noticia regocijó tanto a Isabel que a partir de ese día comenzó a escuchar los programas de Nuevo Tiempo. Aquél sábado fue el inicio de la conexión entre Isabel y Radio Nuevo Tiempo.

Los años pasaron e Isabel dejó Huancayo al igual que la frecuencia 1600 AM en el retrovisor del camino y se mudó a Lima debido a los estudios de sus hijos. Allí su radio ya no tenía el mismo dial, pero al igual que la primera vez, la Iglesia fue la responsable de que Isabel se volviera a encontrar con el medio que provocaba alegría en su corazón, y esta vez, la radio pasó a ser la televisión.

Desafortunadamente, ahora ella ya no puede ver bien el mundo que la rodea, pero eso no es un obstáculo, porque ella aún sigue escuchando las ondas que la acompañaron gran parte de su vida. “Radio Nuevo Tiempo es un consuelo y sus mensajes me enseñan que debo ser fuerte”, afirma Isabel. [Prensa NT Perú]


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