Máscaras y disfraces en una noche de risas y miedos

Una máscara podría significar risas, sin embargo, no siempre es así.

La gente corre de un lado a otro buscando un boleto de entrada. Son casi las diez de la noche y la función está por empezar.

Las escenas de un personaje un tanto cómico que viste un traje rojo, un chaleco amarillo y una camisa verde brillosa llaman la atención a más de uno. Con la pintura en su rostro pareciera que su misión es hacer reír a la gente.

Sin embargo, todo es distinto. El disfraz y la máscara pintada esconden a un personaje golpeado por la vida y con heridas emocionales que le marcaron por completo. El odio y el resentimiento le han llevado a reaccionar con violencia, incluso con las personas más cercanas a él: su madre adoptiva.

La violencia está de moda. Pequeñas acciones negativas nos pueden llevar hacia un pensamiento equivocado, luego una palabra hiriente, un insulto, un golpe y hasta, finalmente, un asesinato. Y así de simple se pierde el respeto a la vida, tal como le sucedió a Arthur Fleck, protagonista de “Joker”, la película que ha alcanzado altos niveles de espectadores.

Coincidentemente, ésta es una película que tuvo su mayor auge en octubre, un mes donde también se celebra Halloween o la Fiesta de las brujas que se hace presente con un abanico de opciones de máscaras y disfraces que, no siempre, son los más bonitos, pero sí los más terroríficos que impulsan a la violencia, generando susto y pánico.

¿Suena algo inocente asustar a alguien con un rostro ensangrentado y una mirada aterrorizadora? Para algunos sí, para otros quizás no.

La escritora norteamericana, Elena de White, señala que los padres no deben impulsar este tipo de ideas en la mente de los niños, de lo contrario, deben promover actividades que incentiven hacia la formación del carácter, el bien común y la paz social.

La violencia va en crecimiento y es un hecho que lo demuestran las estadísticas. Nuestra sociedad, necesita de hombres y mujeres que promuevan la paz, que practiquen el amor y el servicio al prójimo. No necesitamos de monstruos, ni superhéroes que luchen para conseguir un objetivo, cueste lo que cueste. Necesitamos paz.

¿Y qué tal si generamos pequeñas acciones que generen alegría en lugar de terror y miedo? En Efesios 6:11, la Biblia nos motiva a vestirnos de toda la armadura de Dios. ¿Y cómo lo hacemos? Buscando a Cristo diariamente, estudiando la Biblia e imitándolo en todo momento.

Detrás de las máscaras y el disfraz, la violencia podría estar escondida. Practiquemos el amor y evitemos la violencia.

[Prensa NT Perú, Rosmery Sánchez]

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