La medicina que curó su cuerpo y su alma

Víctor Sandonás Milla.

“Era un miembro de una comunidad religiosa: líder, activo y me gustaba participar en todas las actividades”, afirma Víctor, un albañil de 75 años.

El grupo se había convertido en parte de su vida y allí asistió por muchos años. Sin embargo, al paso del tiempo, Víctor descubrió que algo no estaba funcionando bien y esto debilitó su fe hasta al punto de apartarse por completo de la comunidad religiosa. “Estaba confundido. Leía la Biblia y me di cuenta que mis creencias no estaban acorde a la Biblia y entonces decidí apartarme de esa iglesia”, expresa Víctor.

Así, poco a poco, dejó de frecuentar el lugar y, en su propio enojo, se alejó de Dios. Entonces, la soledad empezó a hacerse cargo de él causándole un vacío. La enfermedad no tardó en llegar. Una fibrosis pulmonar se asomaba a su vida, intentado destruirlo.

Y allí estaba Víctor, sin saber qué hacer. Habían pasado dos años de estar así y comenzó a buscar la forma de acercarse a Dios por cualquier medio. Caminaba buscando algún templo y grupo de personas con quienes alabar y adorar al Señor, pero no encontraba.

Una noche, con el cansancio del trabajo, empezó a buscar un dial en la radio antes de ir a acostarse y, en ese momento, escuchó a un predicador que decía: “¿Qué te falta? Si tienes brazos, pies y puedes caminar ¡Anda a la iglesia! Levántate, anda y dile que fuiste invitado por Alejandro Bullón”, recuerda el albañil. Aquellas palabras parecían ser lanzadas directamente para él y continuó escuchando el programa.

“Me enteré que a las diez de la noche había un programa y encendía mi radio a esa hora y me quedaba escuchando hasta el mensaje del pastor Alejandro Bullón”, afirma Víctor. “En cada programa, siempre había un mensaje para mí, pero el pastor Bullón siempre terminaba haciendo la invitación para ir a la Iglesia y yo obviaba esa parte”, comenta.

En tanto, su enfermedad se acrecentaba. En el Hospital le decían que no lo podían atender por falta de dinero. Solo podía tomar calmantes para el dolor, mas no para curarse del mal. “Me sentía desesperado y recordé la invitación para asistir a la Iglesia. Entonces dije que, si ese Dios del que hablan en la radio me sana, yo iría a buscar la Iglesia adventista”, dice Víctor.

Con este pensamiento en su corazón, fue nuevamente al hospital y, como era de esperarse, la historia se repitió. “Regresé triste a casa y con una bolsa de pastillas en mi mano. Entonces oré, clamé a Dios con todo mi corazón y le pedí que me sanara. Al instante, empecé a toser fuerte, fuerte y a expectorar todo lo que tenía en mi garganta. Recuerdo que esa fue la última vez que tosí a causa de esa enfermedad”, expresa Víctor. “El milagro ocurrió a los pocos segundos de mi oración. Dios me había sanado”, recalca el albañil entre lágrimas.

A partir de ese entonces, Víctor entendió que Dios le estaba hablando a través de la radio. “Agradecí a Dios por haberme permitido encontrar Radio Nuevo Tiempo aquella noche”, afirma. Escuchar la radio se estaba convirtiendo en un hábito para él. Descubrió el programa “Biblia para todos” y allí aprendió más de las profecías bíblicas.

Un sábado de mañana, buscó una iglesia adventista y, al ingresar, vio que hablaban del pastor Alejandro Bullón y fue la primera vez que vio su rostro en un video. “¡Había una iglesia cerca a mi casa y yo no me había dado cuenta!”, exclama entre risas.

Ese día, Víctor llegó no solo con el deseo de participar en la Iglesia adventista, sino con el anhelo de entregarse a Cristo por completo a través del bautismo. Los líderes quedaron sorprendidos al enterarse de que Víctor ya conocía muchas cosas de la Biblia, aunque era una visita en la iglesia. “Conozco de la Biblia, porque llevé cursos bíblicos con Radio Nuevo Tiempo”, afirmó.

Poco tiempo después, el hombre en cuyo rostro se marcan las líneas del paso del tiempo, fue bautizado en la Iglesia Adventista del Séptimo Día “Horacio Zevallos”, en el distrito que lleva el mismo nombre en la capital peruana.

“Gracias Nuevo Tiempo Perú por ayudarme bastante en mi vida espiritual y ahora no dejo de escucharla… es mi mejor compañía”, expresa Víctor.

Con su testimonio, Víctor ayuda a sus amigos y familiares a encontrar a ese Dios que cambió su vida por completo. “Soy una nueva persona y, si hoy vivo, es para servir a Dios y compartir a otros que Dios tiene poder para hacer milagros”, finaliza. [Prensa NT Perú]


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