“Conozco el dolor que estás pasando”, una vida de victoria y servicio

Nira Angulo junto a su hijo Samuel. Septiembre, 2019.

El sol asoma sus primeros rayos y el reloj avisa que son las 5:45 de la mañana. Es hora de levantarse porque el tiempo no se detiene y el tráfico limeño no perdona a nadie.

Una taza de avena con sus panes con palta o aceituna y alguna fruta, completan el desayuno para iniciar la jornada laboral. Hoy hay mucho por hacer.

Momentos después, cajas de medicamentos empiezan a ingresar al almacén de farmacia y los químicos se preparan a recibirlo. Dentro de ellas, hay medicinas para pacientes oncológicos y dispositivos médicos.

No hay mucho tiempo y Nira comienza a registrar el ingreso de cada medicina para luego derivar al área correspondiente. “Esto es para una de las quimioterapias y el paciente ya está esperando”, dice Nira señalando una ampolla que bordea los seis mil soles.

Son 23 personas entre químicos y técnicos farmacéuticos que administran las medicinas que ingresan al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN). Nira Angulo Romero es la secretaria del Almacén especializado de Farmacia.

INEN, escuchar este nombre ya causa miedo y angustia. “Este es un lugar donde uno no quiere acudir como paciente”, expresa Nira con ojos brillosos y un nudo en la garganta, como recordando algún suceso en su vida. “En julio del 2018, me cayó de sorpresa cuando el médico me diagnosticó cáncer de mama de estadío 2, en mi pecho izquierdo. Me asusté y lloré mucho”, recuerda la dama con la voz entrecortada.

A partir de entonces, su vida iniciaría otro rumbo y Nira lo entendió desde el primer momento. “Pensé mucho en mi hijo. Había orado tanto para que él sea un profesional y ahora que él estaba por terminar sus estudios universitarios, pensé que no podría estar en su graduación”, señala mientras las lágrimas mojaban su rostro. El sueño de ver a su único hijo culminando su etapa universitaria estaba por truncarse. Entonces pidió fuerzas a Dios.

“Fue muy duro, pero decidí confiar en mi Dios”, afirma Nira. Octubre, 2018.

 

La batalla había comenzado

Dos meses después, se escuchaba una música desde su habitación: “Hoy es el día de tu salvación, sin vacilar ruega en oración. Cristo te oye, está cerca”. Nira estaba postrada en cama. Hace 20 días le habían extraído el pecho izquierdo y, ahora, acababa de salir de su primera quimioterapia, pero se aferraba a la esperanza de que solo Dios la podía restaurar.

Quedaban tres quimioterapias más y se las aplicarían cada 21 días. “En este proceso clamé a Dios y le pedí que Él sea mi Médico. Fue muy duro, pero decidí confiar plenamente en mi Dios”, expresa entre lágrimas. Estos medicamentos la debilitaban, pero encontraba fortaleza en Dios a través de la música cristiana. “Veía los videoclips que mi hijo había grabado entonando alabanzas”, recuerda la dama.

Ir al trabajo no era fácil. Asistía a la oficina una o dos semanas después de cada quimioterapia. Sin embargo, ha pasado casi un año desde que Nira llevó la última quimioterapia y ahora su salud está restablecida, quizás no en su totalidad, pero vive día a día con optimismo.

Hoy, continúa trabajando con total normalidad y considera que su misión es abrazar, dar palabras de ánimo y esperanza a los pacientes y familiares que enfrentan la enfermedad del cáncer. “Mi tarea es ayudar y dar consuelo cuantas personas sufren, hablándoles del poder restaurador de Cristo y orando con ellos. Para eso Dios me colocó aquí”, afirma. “Conozco el dolor que estás pasando”, les dice a los pacientes mientras les invita a orar.

El sueño de ver a su hijo terminando su carrera universitaria fue su mayor alegría que la enfermedad no pudo arrebatarle. Diciembre, 2018

En diciembre del 2018, una de sus mayores alegrías fue asistir a la Ceremonia de graduación de la carrera de Ciencias de la Comunicación de su hijo Samuel, quien ahora trabaja en Radio Nuevo Tiempo Perú. “Estoy agradecida con Dios, mi madre y mis hermanos que estuvieron conmigo en esta batalla”, dice Nira con una sonrisa de victoria.

 

“A confiar en Dios y punche para adelante”

Durante el 2018, en el Perú se registró 6 985 casos de cáncer de mama, a lo que Nira Angulo recomendó realizarse los chequeos preventivos y llevar una alimentación sana para que cada año, sean menos personas con este mal.

Ella experimentó que no hay barreras si confiamos plenamente en Dios y que Él no abandona a quienes lo buscan. “A confiar en Dios y punche para adelante”, dice entre risas.

Este 19 de octubre, Día de la Lucha contra el Cáncer de Mama, recuerda que solo en Cristo está la fortaleza para seguir luchando. Él conoce el dolor que estás pasando.

[Prensa NT Perú, Rosmery Sánchez]


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