Con esfuerzo y perseverancia, mujer se recupera tras haberlo perdido todo

Éxito, una palabra con muchas connotaciones, pero que esconde valor, perseverancia y sacrificio.

En la sala de su casa, Gladys Chero (35 años) se sienta sobre un banco cómodo y pone entre sus manos la paja toquilla, un molde, elásticos, anelina (pintura) y comienza a tejer un sombrero. “Hacer esto requiere mucho esfuerzo. Para tejer un sombrero necesito seis días de trabajo”, dice la mujer artesana, quien se dedica a esta labor desde que tenía doce años de edad. “Por eso, tienen que valorar este sombrero”, añade.

Gladys vive en Padregal Grande – Catacaos, en el departamento de Piura, al norte del Perú, donde la radiación solar no perdona a nadie y la temperatura podría sobrepasar los 30° centígrados. El calor es intenso. “Para ello, hacemos todo tipo de sombreros, de diferentes modelos y tamaños. Lo importante es protegerse del sol”, explica. Su habilidad manual la ha llevado a confeccionar también cofres, abanicos y carteras; todo ello en paja toquilla.

Pero el entusiasmo y la alegría de enfrentar la vida un día fue arrebatado por una gigantesca inundación que se llevó no solo la sonrisa de sus labios, sino también sus materiales del negocio. El tan recordado abril de 2017, Piura fue protagonista en las noticias de todos los medios de comunicación. “Escuché que el río sonaba fuerte. Entonces, junto a mi esposo, corrimos donde estaban mis hijos y los sacamos de la casa. A los diez minutos, el agua ingresó y se llevó todo lo que teníamos”, recuerda Gladys.

Estos duros momentos la convirtieron en una mujer más fuerte. Al cabo de una semana, Moisés, su esposo, consiguió un trabajo y ello significó un nuevo comienzo para Gladys. El desánimo no la podía vencer, a pesar de estar viviendo una experiencia que nunca habría deseado vivir. “Con lo que le pagaron, fui a comprar paja para, prácticamente, iniciar el negocio”, afirma.

Gladys y su madre, quien le enseñó a tejer cuando ella tenía doce años.

La recuperación de esta crisis no es fácil, pero ella demuestra que todo radica en el querer salir adelante. “Ingresé a la Asociación de Tejedoras de Sombreros y Artesanías en Paja Toquilla y allí empecé a tejer para tener nuevos ingresos”, asegura Gladys. Pronto llegó fiestas de fin de año y no dudó en unirse al proyecto “Manos de Catacaos” de ADRA – Perú, donde junto a otras mujeres, elaboraron adornos navideños no solo para Piura, sino para todo el país.

Su esposo con trabajos eventuales no alcanza el dinero suficiente para mantener a su familia, es por eso que Gladys se ha convertido en su principal apoyo. Ambos se esfuerzan para costear las mensualidades de sus dos menores hijos, de 5 y 9 años, en un colegio cristiano porque su anhelo es que los pequeños tengan a Dios en el primer lugar de todas las cosas.

La situación se está mejorando poco a poco, pero ella demuestra una actitud positiva ante las adversidades. “Lo que me hace feliz es estar junto a mi familia y saber que juntos podemos salir adelante”, comenta. Su misión es enseñar a sus hijos a enfrentarse a la vida, a vencer las dificultades y nunca apartarse de Dios.

Gracias a la iniciativa de ADRA (Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales) – Perú, Gladys está participando en capacitaciones y charlas sobre presupuesto familiar, el ahorro, la distribución de la vivienda, educación, salud y otros temas necesarios para superar las dificultades que viven en Piura a raíz de las fuertes inundaciones.

“Las mujeres somos llamadas a salir adelante y ser apoyo para nuestras familias. Solo necesitamos esfuerzo y poner a Dios en el primer lugar de todo”, expresa Gladys Chero. [Prensa NT Perú]

 


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