“Toda la verdad en dos minutos”
Publicado en Viernes, 12 de agosto de 2011 às 11:46El proyecto “Toda la verdad en dos minutos” surgió hace mucho tiempo. En un principio quedó relegado a mi archivo personal de “ideas para vídeos”, hasta que un día nos decidimos a grabarlo en Madrid – España. Fue hace poco más de un año y, aunque la grabación casera fue muy bien intencionada, por diferentes motivos el vídeo nunca se editó. En una visita al Centro de Producciones Multimedia (CPM) compartí la inquietud con José Luis Ramos. Echó un vistazo al guión y dijo: «Adelante, tiene buena pinta». Ese fue el principio de la aventura. La primera vez que nos sentamos a grabar, el contratiempo surgió tras una hora y media de grabación, aproximadamente. La cara de José Luis lo decía todo.
–Ha habido un problema y no se ha grabado– comentó. Nos costó unos instantes asimilar que no había nada que hacer porque, a los pocos segundos de cinta, todo se había quedado en negro. –No lo entiendo –repetía José Luis. Esto no me ha pasado en la vida. Resignados a un segundo intento de grabación nos despedimos hasta la tarde. Con energías renovadas y tras otra oración para poder hacer algo digno, dedicamos tres horas y media a grabar los diferentes planos del vídeo y, al final del día, me despedí agradecido y satisfecho.
Dos semanas después sonó mi teléfono móvil. Era José Luis, y la voz no sonaba muy entusiasta que digamos. –Ha pasado algo con el vídeo– me comentó entristecido. Instintivamente traté de saltarme todo el preámbulo y me lancé a la cuestión clave: «Pero, ¿hay vídeo o no?». La sentencia me dejó consternado: «Se ha borrado todo». Una peculiaridad en el formato de grabación había hecho muy complicada la captura de las imágenes y, en el proceso, “misteriosamente” el ordenador había borrado cada una de las tomas del vídeo, dejando en la cámara un insultante negro denso, absoluto. La voz de José Luis sonaba muy afectada, así que traté de restarle importancia.
–No te preocupes– dije poco convencido. Ya lo grabaremos en otra ocasión. Estuve algunos días con una aguda punzada de frustración. Había acumulado mucha ilusión después de tanto esfuerzo y tantos meses de espera. Además, intuía que el vídeo podía resultar de gran bendición. Y, de repente, el vídeo volvía a existir sólo como una triste página de guión en el archivo de mi ordenador. Los dos concluimos que las dificultades no eran casualidad, y tomamos la resolución de que ese corto vídeo de dos minutos tenía que salir a la luz tarde o temprano. Quizá más tarde que temprano porque, por entonces, ninguno de los dos teníamos tiempo.
Pasaron tres meses y, a finales de febrero del año 2010, volvió a sonar mi teléfono. José Luis me recordó que teníamos algo pendiente, que no se olvidaba y que había que grabarlo cuanto antes. Así que quedamos un lunes para grabarlo en una mañana. Debo reconocer que oré más que nunca tratando de evitar “extrañas coincidencias” en el viaje que me impidieran llegar con bien a la cita.
La grabación fue un éxito. Conocíamos perfectamente los planos que queríamos, el tono de la voz, las luces, los efectos. Aún así fueron casi cuatro horas de concentración y oración. Por eso, al terminar sentí una agradable sensación de alivio. De nuevo había hecho mi parte. El resto estaba en manos de Dios y del CPM.
¡Qué agradable fue contestar al teléfono pocos días después! «El vídeo está terminado y ha quedado muy bien» dijo José Luis notablemente entusiasmado. Y vaya si quedó bien. Me encantó. Entre la edición magistral de José Luis, y la música de Denis Boidi, el vídeo logra captar poderosamente la atención.
El resto de la historia es una grata sorpresa. Miles de visitas en Internet (casi treinta mil visitas en sus diferentes versiones de Youtube, en poco más de dos semanas), cientos de felicitaciones, y lo que más me ha impactado: decenas de testimonios sinceros de agradecimiento porque el mensaje les ha “tocado”.
Amigos que hacía tiempo no iban por la iglesia, conocidos que se sienten bendecidos por redescubrir la verdad que hace tiempo creían y desconocidos de todo el mundo que están proponiendo hacerlo en otros idiomas…
Suscribo plenamente las palabras del pastor Pedro Torres al respecto: «La evangelización juvenil está inevitablemente fusionada con las nuevas tecnologías. Internet es un instrumento ágil, rápido, global, no entiende de fronteras, horarios, latitudes, continentes… Es la herramienta que participará de una mayor propagación del evangelio a todo el mundo». Me siento privilegiado por haber sido portador de esta idea y haber formado parte de este proyecto. Creo que ha dejado en todos los implicados una positiva impresión descubrir que algo así, tan corto y tan sencillo, puede llegar a todos los rincones del planeta y tocar algunos corazones.
La lección también es importante: si tienes una idea para compartir lo que crees, cuantas más dificultades encuentres, mejor será el resultado. Por el camino, Dios ha prometido ayudarnos. No lo dudes: lo hará.
Daniel Bosqued
Pastor de Jóvenes de la Iglesia de Madrid
Radio en Vivo
TV en Vivo
¿Te has dado cuenta de que hay muchos obstáculos en nuestras oraciones, que nos impiden orar confiadamente y en forma constante? Aunque hayamos recibido a Cristo en nuestras vidas y sido salvos, y hayamos comenzado a orar, las oraciones de fe y la perseverancia no siempre son fáciles; se nos pueden presentar muchos obstáculos en el camino cuando nos disponemos a orar.
A veces la causa puede ser simplemente que no entendemos cuál es nuestro estado ante Dios, mediante Jesús. Aún cuando Cristo debería ser nuestra justicia, y por medio de Él podemos acercarnos a Dios, puede que no comprendamos debidamente o no nos demos plenamente cuenta de este importante realidad fundamental. En vez de eso, puede ocurrir que nos concentremos en nosotros y nuestras imperfecciones, y por eso no esperemos que Dios responda nuestras oraciones.
Otro obstáculo para orar puede ser la enseñanza errada, como hacia quién dirigir nuestras oraciones y cuántas veces deberíamos orar. Si hemos recibido enseñanzas equivocadas sobre la oración, es posible que nos desviemos hacia el error de las vanas repeticiones o directamente dejaremos de orar. Si olvidamos que el Dios a quien oramos está en los cielos, o pensamos que siempre alcanza con pedir una vez por cada cosa, nuestra oración puede paralizarse. Entonces, cambia la forma de orar y son solamente palabras y más palabras, lo que está lejos de ser el objetivo de la oración.
En las siguientes páginas vamos a estudiar este importante tema y también ver por qué es importante orar persistentemente. El objetivo es que aprendamos a orar con confianza y perseverancia, y que podamos quitar todos los obstáculos que interfieren nuestra oración. Si haces eso, ¡tu vida de oración seguramente va a ser mucho más fácil!
http://www.jariiivanainen.net/serenovadomediantelaoracion.html