El nido vacío
Publicado en: Actualidad
Ya sea porque se independizan, se casan, por estudios, viajes o trabajo, en la madre comienzan a aflorar los sentimientos de soledad, tristeza, depresión, angustia, llanto incontenible, en algunos casos cuando somos muy sensibles, aparece una marcada nostalgia que invade nuestro ser. La mayoría de madres no nos preparamos para este momento de dolor emocional fuerte, ni tampoco para controlar las emociones; sentimos que nos impacta profundamente el alma y el corazón se congela, solo de pensar que hay que afrontar este sufrimiento solas en el caso de que esté divorciada, separada, viuda. Millones de madres en el mundo sabemos que ese lazo fuerte, ese cordón umbilical invisible que nos une con cada hijo es una energía divina maravillosa que nada ni nadie lo puede romper, existe una conexión mágica e inexplicable de madres-hijos. Posiblemente nadie comprende lo que te sucede a nivel energético, al menos los primeros siete días sientes el vacío que dejó en casa, extrañas muchas cosas y todo parece que no tiene sentido; es el momento ideal en el que aparece en tu vida el coraje, la fe, la fuerza y fortaleza, dones divinos del alma y, las armas que tienes para afrontar este evento. No olvides esta hermosa frase de Jesús “mi paz os dejo y mi paz os doy” acéptalo.
DUELO EMOCIONAL
Es duro aceptar el duelo de las emociones, pero hay que vivirlas. Según lo divino cuando tú decides realizar un viaje hacia tu interior, encontrar una fuente inagotable de energía, de amor dentro ti misma para que te sientas fortalecida, para que vayas sanando las heridas de tu corazón poco a poco, comienzas a descubrir el equilibrio de mente, cuerpo y espíritu, tu sendero se vuelve más sublime, más tranquilo te preguntarás ¿por qué?, simplemente encontraste el camino de la renovación, la aceptación de las circunstancias y por sobre todo vuelves a llenar tu corazón de amor y lo emites nuevamente hacia todos los seres que amas, alimentas tu ser con la verdad, la tolerancia, la ternura, la bondad, la caridad, la generosidad, la alegría, la templanza, la sabiduría; revestida de toda estos dones vuelves a vivir nuevamente.
Todas las madres que hemos experimentado este evento en un determinado momento de nuestras vidas hemos pasado por este dolor del alma incluida yo. Cuando los hijos se van marchando uno por uno, lo único que debes hacer es bendecirlos con infinito amor, para que sus alas sean fuertes para volar, tú sabes que les diste las herramientas necesarias para afrontar la dura batalla del día a día, decreta que sean felices, tu palabra y tu bendición son muy importantes.
Sé qué difícil es aceptarlo pero es parte de la vida y permite que todo fluya por orden divino; impúlsales a que realicen sus metas e ideales, que afronten responsabilidades, y la lección más grande: el poder de decidir en sus nuevas vidas.
Comienza a vivir con los ojos del corazón, sé que hay muchos libros escritos sobre este tema y lo que yo te sugiero es que sigas la filosofía de la vida diaria, toma consciencia y empieza a ser tú misma, limpia tu espíritu, tu mente de todo lo negativo, aprende a escuchar como los grandes sabios, quita las piedras del camino en especial las de la ingratitud, es el mal que afecta a la mayoría de madres, padres… Por lo general los hijos no se dan tiempo para visitarte y habrá cientos de veces que no te llamen a preguntarte cómo estás; en estos momentos igual envía tus bendiciones; que tu mente tenga presente momentos y recuerdos hermosos que pasaste, que los viviste. Recuerda enviar todos los días tu luz de amor, ten la plena seguridad de que llega a través de la distancia ya sea corta o larga.
Realizaste una labor incomparable, una dura tarea de años de sacrificio, muchas veces sufriste en silencio, cultivaste paciencia, regalaste amor a manos llenas, te olvidaste de ti misma, aceptaste retos increíbles en su niñez, adolescencia, juventud, pudiste desarrollar sus dones, sus potencialidades, aprendieron a aceptar sus defectos y virtudes, en definitiva creaste una obra magistral y única a tu manera, no necesitaste títulos universitarios simplemente los educaste con amor, sabiduría, mucho coraje y dignidad, ninguna universidad te concede el título de Madre.
LA FE ALGO MÁS ALLÁ DE TU DOLOR
Cuando hay una pérdida de un hijo el dolor es indescriptible y solo la fe, fuerza y fortaleza divina ayuda a seguir; sugiero orar con mucha fe desde el corazón pues la fuerza de la oración obra milagros muy grandes.
No lo olvides, tómate tu tiempo, pero cada día al levantarte pide que se libere el sufrimiento, permite que se vaya de tu vida y que descanse en paz, que el hijo que ha fallecido se convierte en un ángel del cielo; sé que esta herida es muy profunda y tarda en sanar pero sana con esa energía divina. Y si sientes que necesitas ayuda, búscala, no te paralices en el dolor.
COMIENZA UNA NUEVA VIDA
Tu misión está cumplida, es el momento ideal para dedicarte tiempo a ti misma, a tu pareja, tu familia, tus amigos; eres un ser inteligente con mucha sabiduría, fuerza, energía vital extraordinaria, conoces el camino del hoy, el ahora y el aquí. Genera cambios importantes para un presente maravilloso, arriésgalo todo no te alimentes de necedad, de tu ego, de tu orgullo, o de aquellas “drogas” que te impiden avanzar. Reflexiona, medita, perdónate a ti misma, solo tú decides seguir el camino o quedarte viviendo en el pasado sin darte la oportunidad de vivir un bello presente a pesar de todos los eventos duros.
Revista Familia
1 comentario para "El nido vacío"
Me pasa, es muy duro, doloroso, insuperable. Lamento decir que haber leído estas palabras no me ha resultado alentador, sino todo lo contrario. Pienso que la superación solo se podrá alcanzar recurriendo a la medicina o, a las orientaciones técnicas, basadas en el estudio y conocimiento profundo de ambas situaciones como para dar apoyo y recomendaciones concretas.