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Respóndeme, te estoy hablando..!!

¿Su hijo deliberadamente le ignora, pretende no oír sus pedidos y se niega a saludar con todos? Si es así, conviene que sepa cuidadosamente lo que sigue para conseguir que los hijos atiendan lo que se les dice. Según el doctor James Lehman, terapeuta del comportamiento de la Universidad de Boston y creador del programa ‘Total transformación para padres’, los niños a propósito ignoran a sus progenitores porque eso les proporciona un sentido de poder y control. “Esto les hace sentirse grandes y, pretender que no escuchan a sus padres es como decirles que no necesitan de ellos. Lo que recomiendo es que indaguen qué es lo más importante para ustedes como padres y qué es importante para sus hijos”, dice Lehman. Añade el especialista que cuando un pequeño no le habla a sus padres o se siente frustrado con ellos y no les responde, lo mejor es preguntarse, aunque parezca algo duro, “¿Qué es lo que mi hijo o hija necesita de mí en este momento?”.

Lehman dice que él considera, que los hijos requieren que les pongan límites, expectativas y consecuencias de una manera más clara y en un momento propicio, de tal forma que claramente puedan comprender lo que están poniendo en riesgo con su actitud. “Creo que lo que no necesitan de los padres es una lección o una confrontación porque eso da a la situación más poder y, además, solo alimenta el fuego. Personalmente pienso que su hijo pudiera necesitar que le dejen solo”.

Sugiere que se deben evitar las luchas de poder y asegurarse de ganar las batallas que se escojan pero que también se deben elegir solo aquellas que van a ser importantes para el desarrollo del infante o de la familia o las que tienen algo que ver con la seguridad, la salud y el bienestar. “Es natural que los padres se sientan frustrados cuando los hijos se niegan a saludarles a ellos o a otras personas o les ignoren cuando les preguntan si tuvieron un buen día, pero ese no es el momento para enfrascarse en discusiones o peleas”, dice.

Lo que no debemos hacer es darles a los hijos el poder y convertir algo pequeño en una bola gigantesca de nieve. Esa es una posición que lleva a los padres a perder porque los hijos están en otro nivel de desarrollo y lo que desean es probar los límites. Es vital comprender que cuando los niños crecen parte de su tarea de vida es tomar más y más decisiones y hacerlo por cuenta propia. “Por ello a menudo se ve a los adolescentes demostrando su descontento de muchas formas evidentes y volviéndose rebeldes. Gran parte de este comportamiento, aunque pudiera ser desesperante, es intrascendental y no causa daño. Por lo general es una violación de simples reglas sociales y de la interacción cortés entre las personas”, señala.

Como padres necesitamos escoger las batallas con los hijos y hay ciertas áreas en las que debemos pararnos en firme, como cuando ignoran a nuestras amistades o se niegan a cumplir con pedidos razonables. Es entonces cuando llega el momento de poner fin a ese comportamiento y recordarles que existen reglas que deben cumplir dentro de los límites familiares.

Mi hijo no interactúa con sus hermanos

Si se niega a interactuar con sus hermanos, Lehman cree que no debe obligarle. Lo que se puede hacer en cambio es explicar a los hermanos menores que su hermano o hermana mayor ha crecido y quiere pasar más tiempo con jóvenes de su edad. Si reconoce su comportamiento y le dice que está lastimando a los hermanos pequeños al ignorarles, lo que se le está diciendo es que es muy poderoso y están hiriéndole a usted al hacerles eso a sus hermanos. “No creo que se debe dar a los hijos mayores la posibilidad de causarnos daño o molestarnos, es mejor explicar la situación a los hijos menores diciéndoles que su hermano o hermana mayor no se siente bien, que tiene una molestia o problema y por eso no quiere hablar con nadie y que, a veces, cuando la gente crece necesita estar a solas y en silencio. Enseñe a los niños pequeños a aceptarlo en vez de intentar una interacción cuando los mayores no están en su mejor momento”.

Mis hijos se niegan a saludar

Si los hijos no saludan a las amistades o huéspedes de los padres esto se considera de muy mala educación. “Cuando sus amigos se vayan, hágales ver a sus hijos que siempre atiende a los amiguitos que ellos traen a casa y que si no van a hacer lo mismo cuando vienen sus amigos, entonces recibirán un castigo, como no poder ver su programa favorito en la tele o no usar su celular por 24 horas. Debe ser un mensaje simple y claro”, señala Lehman.

Mi hija no quiere hacer las tareas o lo que le pido

No es raro que los pequeños ignoren los pedidos de dejar de ver la televisión y empezar a hacer los deberes escolares o los oficios que deben cumplir dentro de casa y, si los padres, una y otra vez, les exigen hacerlo, se convertirán en discos rayados a los que los infantes dejarán de poner atención. Según Lehman en lugar de decirles “Haz tus tareas este momento”, lo mejor y más efectivo es buscar un hora durante el día para cuando los trabajos escolares deberán estar acabados y hacerles saber aquello. En lugar de discutir sobre las tareas se les debe poner un límite que si no lo cumplen tendrá un castigo como no poder ver televisión o hablar con los amigos. “La actitud no debe ser punitiva sino persuasiva. No exija a gritos ni se moleste al punto de llegar a decir algo inconveniente y dejar que lo hagan dentro del plazo de tiempo impuesto; si no cumplen establezca cuáles serán las consecuencias. Esto suele funcionar bastante mejor que los gritos y peleas permanentes”.

La tecnología como rival

Cuando los niños se colocan sus audífonos para escuchar música o cuando están frente al computador jugando o chateando es imposible que escuchen lo que los padres les piden porque no les interesa nada más que esa actividad que ocupa su total atención. Esto no es bueno, pues ellos están ignorando a sus padres y no les están dando el respeto debido. En este punto, lo primero que se debe hacer es exigirles que se quiten los audífonos y escuchen y hacerlo de manera persistente hasta que aprendan a respetar las reglas de la convivencia dentro del hogar que son para todos los miembros de la familia y, en esto, entra también el ejemplo de los adultos. Se deben establecer horarios para estas actividades y cumplir con los dedicados a las tareas, las comidas y los diversos momentos en familia”, dice Lehman.

El respeto mutuo se torna más importante mientras más crecen los hijos. Es frustrante manejar a niños que ignoran a sus padres, a otros familiares y a los amigos. Es irritante y antipático pero, a menos que lo enfrentemos, no lograremos manejar las diversas fases que los hijos atraviesan en su camino a la adultez.

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