¿Qué hacer en lugar del castigo físico?
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Las investigaciones han confirmado que muchos padres instintivamente sienten que no les gusta dar una nalgada o hacer uso de cualquier otro castigo físico con sus hijos, pero que no saben qué hacer. La última investigación del doctor Murria Strauss del Laboratorio familiar de investigación afirma que dar una nalgada enseña a los hijos a hacer uso de actos agresivos y violentos para resolver sus problemas. Solamente enseña y perpetúa más la violencia, aquello que a nuestra sociedad le preocupa tanto. Esta investigación además demuestra que los niños que han recibido esta clase de castigos físicos son más propensos a la baja estima, la depresión y a aceptar trabajos mal remunerados cuando son adultos. Entonces ¿qué se debe hacer?
Según la doctora Kathryn Kvols, presidenta de a Red Internacional de niños y familias y autora del libro “Redireccionando el comportamiento infantil”, existen algunas alternativas como las siguientes:
1. Mantener la calma
Primero, si usted está furioso o fuera de control y quiere darle una nalgada a su hijo, retírese del lugar por un momento. Cálmese y cuando esté más tranquilo seguramente encontrará la alternativa o la solución al problema. Algunas veces los padres pierden el control porque están bajo estrés. Si no puede abandonar la escena de inmediato, al menos cuente hasta diez.
2. Busque un momento para estar a solas
Los padres son más propensos a dar nalgadas a sus hijos cuando no tienen tiempo para ellos mismos y sienten que su vida es un ir y venir constante. Así que es importante que se tomen un tiempo para ejercitarse, dar un paseo o rezar.
3. Sea amable pero firme
Otra situación frustrante producida cuando los padres tienden a dar nalgadas o castigos físicos a sus hijos es debido a que ellos no escuchan lo que les piden o dicen y, finalmente, desesperados les dan un chirlazo o algo por el estilo en busca de que actúen apropiadamente. Una solución en estas situaciones es bajar al nivel de los hijos, mirarles directamente a los ojos, tocarles su hombro suavemente y decirles una frase corta pero firme sobre lo que quieren sus padres que haga. Por ejemplo, “deseo que juegues sin hacer ruido”.
4. Dar alternativas
Al darle una alternativa a su hijo está dejando de castigarle físicamente. Si está jugando con la comida pídale que deje la mesa y vaya a su dormitorio. Si continúa jugando con la comida, use otra acción igualmente firme tomando su plato de la mesa y retirándole y pidiéndole que vaya a su dormitorio. Dígale que puede retornar a la mesa cuando esté listo para comer sin jugar con los alimentos.
5. Use las consecuencias lógicas
Aquellas consecuencias lógicamente relacionadas con el comportamiento ayudan a enseñar responsabilidad a los niños. Por ejemplo, si su hijo rompe el vidrio de la ventana de los vecinos y usted le da una nalgada ¿qué aprende el niño? Pudiera ser que aprende a no hacerlo nunca más pero también aprende que necesita esconder sus acciones erradas, culpar a alguien más, mentir o simplemente no dejarse sorprender haciéndolo. Cuando usted le da una nalgada pudiera ser que se comporte bien porque tiene miedo de ello, sin embargo ¿quiere usted que su hijo se comporte bien porque le teme o porque le respeta? Compare esta situación con la de un niño que rompe la ventana del vecino y sus padres le dicen “Miré como rompiste la ventana ¿cómo la vas a reparar?”, usando un tono firme de voz. El niño decide entonces ayudar al vecino a lavar su carro varias veces hasta pagar el valor del vidrio. ¿Qué aprende el niño de esta situación? Que los errores son una parte inevitable de la vida y que no es tan importante el error cometido sino la responsabilidad al aceptarlo y repararlo. El niño no sentirá rabia o venganza contra sus padres y su autoestima no se verá disminuida.
La agresividad es una forma obvia de perpetuar la violencia en la sociedad, además baja la autoestima del niño y le disminuye su entusiasmo llevándole a ser rebelde y poco cooperador. Hay que intentar que los hijos cooperen siempre mediante la creatividad para resolver sus problemas sin usar la fuerza o la violencia. Las alternativas no tienen límites y los resultados son padres más calmados que se sienten más apoyados.

1 comentario para "¿Qué hacer en lugar del castigo físico?"
Muy instructivo, los padres nunca dejamos de aprender. Hay que transmitir cosas buenas a los niños y parar con la violencia