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Apiñamiento Dental


El apiñamiento dental se refiere a los dientes montados unos encima de otros, es provocado por una incorrecta alimentación, una mayor respiración por la boca y algunos malos hábitos adquiridos, sobre todo en la infancia. Además de una mayor incidencia de caries, las personas con este tipo de anomalía pueden tener problemas a la hora de hablar y puede afectar la autoestima.

Este apiñamiento se produce porque existe una diferencia entre el tamaño de los dientes y el espacio que hace falta para que estén alineados. Esto conlleva a veces a que los dientes no salgan y se queden dentro del hueso, en otros casos los dientes sí salen pero quedan montados entre sí.

¿Por qué se produce?
El apiñamiento resulta de la actuación conjunta de varias circunstancias que se dan durante el desarrollo de los dientes.
La herencia genética puede ser un factor aunque en un elevado porcentaje la causa radica en otros factores independientes del desarrollo de cada persona.

Cabe decir que el apiñamiento es más frecuente en las sociedades desarrolladas y que aumenta con la edad.

Se ha percibido un aumento de casos de este problema que puede ocasionar dificultades para comer y hablar e incluso problemas bucodentales como consecuencia de la acumulación de placa.

Por ello, y dado que este apiñamiento se puede corregir desde edades tempranas, el especialista recomienda a los padres no abusar de las comidas blandas como cereales y comidas de bebé, pues “ingerir este tipo de alimentos hace que los músculos y los huesos se vuelvan débiles y no se desarrollen correctamente”. Aconsejamos ir añadiendo poco a poco comidas más duras en la dieta de los niños como manzanas o carne, para que empiecen a masticar.

¿Qué tipos de apiñamiento hay?
Existen distintos tipos de apiñamiento que se clasifican fundamentalmente por la causa que lo produce y por la edad en la que se produce.

En primer lugar está el que se conoce como primario. Éste se debe a la influencia del factor genético. Así, cuando los padres han tenido los dientes apiñados, es frecuente que los hijos también los tengan.

El factor genético, aunque se conoce desde hace tiempo, no ha sido bien aclarado. Se pensaba que el niño podía heredar los huesos pequeños de la madre y los dientes grandes del padre; pero en la actualidad se tiende a creer que el apiñamiento es la suma de la interacción de genes, en la herencia del volumen de los maxilares y de los dientes.

Asimismo la tendencia en la evolución del hombre es a aumentar el volumen de la cabeza y a llevar a los huesos maxilares hacia atrás. Por ello, se tiende a reducir, conforme evoluciona la especie, a tener los huesos de la boca más pequeños.

Por otra parte también influye la dieta de las personas, ya que las comidas blandas hacen que los músculos no se ejerciten lo suficiente y por tanto los huesos tampoco. Por esto es tan importante que los niños empiecen a masticar pronto, de este modo el desarrollo de los huesos será más completo y los dientes podrán tener el espacio suficiente.

Además también influye el hecho de que los incisivos superiores (paletas) estén en una correcta inclinación (ligeramente hacia delante), de forma que dejen más sitio que si están inclinados hacia atrás.

La presencia de más dientes en la boca de lo normal, dientes extra, hace que se necesite también más espacio en los huesos para que queden alineados.

El apiñamiento llamado secundario es el que se produce por alteraciones que se dan en la boca que actúan sobre los dientes y consiguen recortar el espacio del que se dispone para que queden normalmente alineados.

Estas alteraciones, que podemos prevenir, son por ejemplo la presencia de hábitos como chuparse el dedo, interponer el labio inferior entre los dientes de arriba y los de abajo o respirar por la boca en vez de la nariz. Esto produce un desequilibrio entre los músculos de la lengua, mejillas y labios que repercute en la posición de los dientes. Por otra parte, la pérdida de dientes de leche hace que las piezas vecinas intenten tapar el espacio que queda, de modo que cuando salgan los permanentes, tengan menor espacio. Esto se da sobre todo si se pierden las muelas primarias. También es importante decir que este desequilibrio que se produce dependerá de la edad a la que se pierda el diente de leche, ya que si el permanente está a punto de salir la pérdida de espacio es menor.

Otro tipo de apiñamiento es el que se produce en la última fase de crecimiento maxilar. Puede producirse en bocas que tienen los dientes en una correcta posición como en las que no lo están. Su origen se atribuye a dos posibles causas; por una parte se ha observado que la salida a la boca de las muelas del juicio suele coincidir cronológicamente con la aparición del apiñamiento. Se piensa que la presión que ejerce esta muela hacia delante rompería el equilibrio existente en la zona anterior de la boca. Esta hipótesis está muy discutida ya que este apiñamiento tardío también se ha observado en personas que no tienen formadas las muelas del juicio. Por ello aunque no se descarta su influencia, el resultado de los estudios realizados no demuestra por sí sólo el papel de estos dientes en la aparición del apiñamiento.

Por otra parte aumentan el riesgo la presencia de hábitos bucales, como respirar por la boca, chuparse el dedo o morderse el labio inferior. De este modo las fuerzas que se producen alteran la posición de los dientes y hace que se solapen o creen otro tipo de anomalía.

Además la pérdida de dientes de leche antes de la época de recambio, ya sea por caries o por traumatismos, hace que se pierda espacio si pasa un tiempo hasta la salida del diente permanente y no se toman medidas.

La influencia del tercer molar (muela del juicio), al estar impactada dentro del hueso por no estar el arco dentario amplio estos muchas veces empiezan a empujar las piezas dentales que están erupcionadas especialmente se da en el arco inferior empujando las raíces de los segundos molares y ocasionan muchas veces apiñamiento, por lo que se considera a través de exámenes radiográficos la posición de estos y la inmediata extracción

Recomendaciones
A modo de resumen se puede decir que hay problemas que requieren ser tratados los antes posible, en cuanto se detectan; otros que requieren que el niño esté en su punto máximo de crecimiento craneal para que el aparto haga el efecto deseado; y otras veces, normalmente en los casos más sencillos, es recomendable que estén en la boca todas o casi todas las piezas permanentes para empezar.

En cualquier caso, el ortodoncista valorará si es necesario esperar unos meses o solicitará las radiografías necesarias para realizar el estudio de ortodoncia y determinar si es el momento de comenzar el tratamiento.

Tratamiento
Tipos de aparatos más comunes en función de su problemática
La aparatología que la población asocia con más frecuencia al concepto de ortodoncia son las brackets. Estos “botoncitos” metálicos o transparentes pegados a cada unos de los dientes de la boca, son efectivamente lo más usado en Ortodoncia para la corrección de todo tipo de problemas. Sin embargo raramente verá a un niño entre 6 y 8 años con brackets en boca. Para edades más tempranas (desde los 6 años) los aparatos de Ortopedia son los aparatos estrella. Este tipo de aparatología no tiene como objetivo la alineación de los dientes sino la corrección de los problemas óseos que determinan un incorrecto engranaje de los dientes superiores con los inferiores.

Para Mayor información con gusto escríbenos a Jenny-urquizo@hotmail.com

Dra Jenny Urquizo
Odontóloga
Direccion: Mañosca OE5-219 y Melchor Loriega
Quito-Ecuador
Telefonos: 3318732 / 098399600

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