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La oración de Jabes (Parte 1)


Plegaria

La oración de Jabes (Parte 1)

“La oración del justo es poderosa y eficaz”. Santiago 5: 16

Esta declaración inspirada es contundente. Y es clara. Las oraciones de una persona justa son poderosas y eficaces. ¿Has escuchado hablar del libro La oración de Jabes? Es un libro que tuvo un impacto fenomenal en millones de personas. Se vendieron cuatro millones de copias. Se informaron transformaciones milagrosas de vidas perdidas y respuestas maravillosas a las oraciones de personas que antes no habían tenido ningún efecto. También se informaron grandes triunfos espirituales.

Tuvo tanto éxito que pronto se hicieron versiones para adolescentes. Por supuesto, las damas tuvieron su propia versión del libro, escrita por la esposa del autor, Bruce H. Wilkinson. ¿Cómo son las oraciones de la gente justa que menciona nuestro versículo de hoy? Si tú supieras e imitaras las palabras exactas que utilizan, la postura exacta que adoptan al orar, y el tiempo que pasan orando, ¿también tus oraciones seían poderosas y eficaces? ¿Tuvo Jabes alguna fórmula secreta que hizo que sus oraciones fueran poderosas de modo que “Dios le concedió su petición” (1Crón. 4: 10)?

Todo es posible. Uno siempre debe ser prudente con lo que afirma. No sabemos. Pero una cosa sí sabemos: Dios ha prometido contestar las oraciones de sus hijos. No espera que sean elocuentes, intachables, perfectas. De hecho, muchas veces los cristianos “no sabemos qué pedir” (Rom. 8: 26), pero el Espíritu Santo toma esas oraciones “inaceptables” y las presenta delante de Dios con el aroma de su propia perfección. Entonces se vuelven “poderosas y eficaces”. Puede ser que los grandes guerreros de la oración, como Guillermo Booths, hayan tenido algún secreto para que sus oraciones hayan sido contestadas tan dramática y maravillosamente. Todo es posible. Pero los cristianos saben que la primera condición para que Dios conteste la oración es “que sintamos necesidad de ala ayuda que él puede dar” (El camino a Cristo, p. 140)

El cristiano que ora de rodillas, porque siente su profunda necesidad, no presenta una elocuente petición delante de Dios, no sabe exactamente “qué pedir” (Rom. 8:26), pero clama al Señor con lágrimas, será escuchado en lo alto. Esa es la primera condición para que su oración sea “poderosa y eficaz”

Utiliza el privilegio cristiano de la oración. Hay una extraña situación que tiene perplejos a los ángeles y extrañado, podríamos decirlo con reverencia, a Dios. Es esta: “¿Por qué los hijos e hijas de Dios son tan remisos para orar, cuando la oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia?.”(ibíd., p. 140).

Usa con más frecuencia la llave que Dios ha puesto a tu disposición.

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