El Santuario Terrenal – Sombra y Figura del Santuario Celestial- SERVICIO ANUAL


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El Santuario Terrenal – Sombra y Figura del Santuario Celestial

2.- Servicio Anual o Día del Juicio

Una vez al año, en el gran día de la expiación, el sumo sacerdote terrenal entraba al lugar santísimo para purificar el santuario terrenal.

Era un día de ayuno, de aflicción, de profundo análisis del corazón, un día en que el hombre debía contristar su alma mientras se verificaba la obra de expiación. En ese día todos los trabajos de orden secular se suspendían sino querían verse separados y destruidos por Dios (Levítico 23:27-31).

¿Cuántas veces al año se realizaba el Servicio Anual?

Una vez al año, en una fecha y mes establecidos por Dios mismo: el 10 del mes séptimo (Levítico 23:27; 16:2, 29).

¿Quién era el encargado de realizar el Día de Juicio simbólico?

El sumo sacerdote terrenal (Levítico 16:2). Pero como el sumo sacerdote terrenal era hombre pecador, primero debía realizar la expiación de su propio pecado y el de su casa (Levítico 16:11).

¿Con qué diap022elementos trabajaba el sumo sacerdote en el día de la expiación o Servicio Anual?

  1. Incienso,
  2. Para el sumo sacerdote un becerro para expiación y un carnero para el holocausto (Levítico 16:3),
  3. Para el pueblo dos machos cabríos para expiación y un carnero para holocausto (Levítico 16:5).

¿En qué lugares se realizaba el Servicio Anual o Día de Juicio simbólico?

 

  1. En el atrio se echaba suerte sobre los machos cabríos y se sacrificaba al becerro y al macho cabrío para Jehová (Levítico 16:8-9, 11),
  2. En el lugar santísimo se debía presentar el incienso y la sangre (Levítico 16:12-15),
  3. Nuevamente en el atrio se debía transferir los pecados sobre el macho cabrío emisario (Levítico 16:20-22),
  4. Y para finalizar, en el mismo atrio, se sacrificaba al carnero para la reconciliación (Levítico 16:24).

¿Quiénes eran los beneficiados por el trabajo del sumo sacerdote terrenal en el Día de Juicio simbólico?

Todo los hombres que habían practicado el Servicio Diario para obtener el perdón de sus pecados y la aceptación de Dios diariamente eran los que en el Servicio Anual tenían asegurados:

  1. el borramiento de sus pecados (simbólicamente),
  2. que sus nombres sean conservados en el Libro de la Vida y
  3. que puedan quedar reconciliados con Dios.

(Levítico 4:27-35; 16:30)

El pecador que no quería verse separado para siempre de Dios, antes de que llegue el Día del Juicio o Servicio Anual, debía haber aprendido a apartarse del mal, debía haber aprendido a andar en el camino de la santificación (Proverbios 28:13).

Aunque el verdadero creyente no confiaba en ese día en su propia justicia/obediencia, no confiaba en su propia santificación personal, sino que confiaba en lo que el sumo sacerdote estaba presentando por él ante Dios –el incienso y la sangre; así mismo también tenía que seguir al sumo sacerdote por fe al lugar santísimo, pues el sumo sacerdote había entrado como su representante ante Dios (Hebreos 5:1).

En ese gran día de la expiación simbólica tanto el sumo sacerdote como el hombre arrepentido creyente eran aceptados por Dios dentro del lugar santísimo del santuario terrenal. Mientras que los hombres que no se congregaban al santuario eran cortados de en medio del pueblo (Éxodo 32:33; Ezequiel 18:24).

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