Lección 4: Para el 26 de octubre de 2013: LECCIONES DEL SANTUARIO


 

Lección 4

Para el 26 de octubre de 2013

 

LECCIONES DEL SANTUARIO

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Sábado 19 de octubre

 

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 40:9, 10; Levítico 19:2; 1 Pedro 1:14-16; Éxodo 31:2-11; Romanos 3:25-28; 1 Reyes 8:31-53; Salmo 73:1-17.

 

 

PARA MEMORIZAR:

 

“Y harán un Santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”

(Éxodo 25:8).

 

EL SANTUARIO es una de las mayores ilustraciones que Dios usó para ense­ñarnos el significado del evangelio. Al estudiar el Santuario esta semana, el esquema que sigue será útil.

 

Esta lección se concentra en algunas de las mayores vislumbres ofrecidas por el Santuario terrenal. Más tarde estudiaremos el sistema de sacrificios.

 

 Santuario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo 20 de octubre

 

EL LUGAR DE SU PRESENCIA

Según Éxodo 25:8, ¿cuál era el propósito del Santuario terrenal en el desierto? ¿Qué verdad asombrosa nos enseña esto acerca del amor de Dios por nosotros?

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En el Edén, el pecado rompió la relación cara a cara entre Dios y la huma­nidad. El pecado les quitó a nuestros primeros padres la comunión directa con Dios. Sin embargo, el Creador deseaba gozar una profunda relación de pacto con la humanidad caída, y comenzó este proceso allí mismo, en el Edén. Siglos más tarde, al liberar a Israel de Egipto, y establecer el Santuario y el sistema de sacrificios, Dios otra vez tomó la iniciativa de atraer de nuevo a la humanidad a su presencia.

 

El Santuario testifica del propósito de Dios de habitar entre su pueblo. Esta es la idea de Dios (Salmo 132:13, 14). Su meta última es la relación, y eligió el San­tuario para lograrlo. El Santuario era la evidencia tangible de la presencia de Dios con su pueblo en la Tierra.

Por la descripción de Números 2, es evidente que el Tabernáculo estaba ubicado en el centro del campamento cuadrado, donde, ordinariamente en el antiguo Cercano Oriente, el rey solía emplazar su tienda. De ese modo, el Taber­náculo simbolizaba que Dios era el Rey sobre Israel.

 

Los levitas pusieron sus tiendas alrededor del Tabernáculo (Núm. 1:53), y las otras tribus pusieron las suyas más allá, a cierta “distancia”, en grupos de tres (Núm. 2:2). Esto ilustra de una manera clara tanto la proximidad de Dios así como cierta distancia.

 

Otro propósito del Santuario era proveer un lugar para un sistema de ado­ración centralizado, divinamente ordenado. Siendo que la presencia de Dios en medio del pueblo estaba comprometida por sus impurezas y flaquezas mo­rales, él proveyó un sistema de sacrificios y ofrendas por medio de los cuales un pueblo no santo podía vivir y permanecer en la presencia de un Dios santo.

 

De este modo, el Santuario revelaba detalles del plan de redención, que incluía no solo los sacrificios sino también el ministerio del sacerdocio, como una parte integral del plan de redención.

 

Con el Santuario, el Creador del universo (ver Juan 1:1-3) se rebajó para morar entre los peregrinos sin hogar en el desierto. ¿Cómo debería este hecho ayudar­nos a evitar prejuicios étnicos o culturales, contra otros?

 

 

 

Lunes 21 de octubre

 

“SED SANTOS”

 

“Y tomarás el aceite de la unción, y ungirás el Tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo. Un­girás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo” (Éxo. 40:9, 10).

 

Éxodo 40:9 y 10 nos muestra que el Santuario había de ser considerado “santo”. La idea básica de santidad es estar separado y ser singular, junto con pertenecer a Dios.

 

“Los servicios simbólicos eran el vínculo que unía a Dios con Israel. Las ofrendas de sacrificios tenían el propósito de prefigurar el sacrificio de Cristo, preservando así en el corazón de la gente una firme fe en el Redentor venidero. Por lo tanto, a fin de que el Señor pudiera aceptar sus sacrificios y continuar morando con ellos y, por otro lado, para que el pueblo pudiera tener un cono­cimiento correcto del plan de salvación y un recto entendimiento de su deber, era de la máxima importancia que en todas las personas relacionadas con el Santuario hubiera santidad de corazón y pureza de vida, reverencia para Dios y estricta obediencia a sus requerimientos” (E. G. de White, CBA 2:1.004).

 

Lee Levítico 19:2 y 1 Pedro 1:14 al 16. ¿Cuál es la razón principal para que la gente sea santa?

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La santidad de Dios nos transforma y nos pone aparte. Su santidad es la mo­tivación máxima para la conducta ética de su pueblo en todas las esferas de su vida (ver Levítico 19), sea la observancia de la ley de alimentación (Levítico 11:44, 45), el respeto al sacerdote (Levítico 21:8), o no conformarse con los apetitos anteriores (1 Pedro 1:14). Obviamente, Dios quiere que crezcamos en santidad al llegar a estar más cerca de él. Este cambio únicamente puede producirse por medio de una entrega de nuestras naturalezas pecaminosas y una disposición a hacer lo recto, sin importar las consecuencias.

 

Piensa en ti mismo, tus hábitos, gustos, actividades, etc. ¿Cuánto de lo que eres y de lo que haces lo considerarías “santo”? Es una pregunta más bien difícil de afrontar, ¿verdad?

 

 

 

Martes 22 de octubre

 

LOS OBJETOS DEL SANTUARIO

 

Lee Éxodo 31:2 al 11. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la fabricación de los objetos del Santuario terrenal? ¿Qué vínculo hay allí con Génesis 1:2? (ver también Éxodo 25:9).

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De todos los objetos del Santuario, el Arca del Testimonio era el símbolo supremo de la presencia y la santidad de Dios. El nombre deriva de las dos ta­blas de piedra, llamadas el “testimonio” (Éxodo 32:15, 16), que estaban ubicadas dentro del Arca (Éxodo 25:16, 21).

 

Encima del Arca estaba el “propiciatorio” (o “cubierta de propiciación”), con dos querubines que lo cubrían con sus alas (Éxodo 25:17-21). Esto transmitía la idea de que nuestro Dios compasivo y lleno de gracia reconcilió a la gente consigo e hizo toda provisión para que mantuvieran una relación de pacto con él.

 

Este es el lugar donde, una vez por año, en el Día de la Expiación (Yom Kippur, en hebreo), se hacía la expiación del pueblo y del Santuario (Levítico 16:14-16). En Romanos 3:25, Pablo menciona que Dios puso a Jesús como “propi­ciación” (o “sacrificio de expiación”, NVI), puesto que Jesús mismo es el lugar de la redención, por medio del cual Dios hizo expiación por nuestros pecados.

 

En el Lugar Santo, el primer departamento, el candelabro proveía luz conti­nuamente (Levítico 24:1-4), y el altar del incienso producía el humo protector que escondía la presencia de Dios, para que el sacerdote no la viera (Levítico 16:12, 13). Sobre la mesa para los panes de la presencia (o proposición) se ubicaban doce panes, que representaban a las doce tribus de Israel. También sobre esta mesa se ponían platos, cucharas, cubiertas y tazones (Éxodo 25:29, 30). Aunque se da muy poca información sobre el significado de estos elementos, parece que re­presentaban los elementos de una comida de pacto (recordando Éxodo 24:11), y servían como un recordativo constante del pacto de Dios con su pueblo.

 

Lee Romanos 3:25 al 28. ¿Qué gran esperanza podemos obtener de las promesas de salvación “por fe sin las obras de la ley”?

 

 

 

Miércoles 23 de octubre

 

EL CENTRO DE ACTIVIDAD DIVINA Y COMUNAL

 

Lee 1 Reyes 8:31 al 53. ¿Qué más nos enseña este texto acerca de la función del Santuario?

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En la ceremonia de dedicación del Templo recién construido, el rey Sa­lomón ofreció siete casos de oraciones específicas que podían ofrecerse en el Templo. Las siete funciones ejemplifican el extenso rol del Templo en la vida de los israelitas. El Templo era un lugar para buscar perdón (vers. 30); para pre­sentar juramentos (vers. 31, 32); para suplicar cuando fueran derrotados (vers. 33, 34); para pedir cuando enfrentaban una sequía (vers. 35, 36) u otros desas­tres (vers. 37-40). También era el lugar para que oraran los extranjeros (vers. 41-43), así como un lugar para pedir la victoria (vers. 44, 45).

 

Llega a ser evidente que el Templo tenía la intención de ser una “casa de ora­ción para todos los pueblos” (Isaías 56:7), por el hecho de que Salomón preveía que los israelitas, los extranjeros y todo el pueblo fueran los suplicantes.

 

El Santuario era el centro ideológico de básicamente toda la actividad en Israel. La religión no era parte de la vida de un creyente, ni siquiera una parte principal: era la vida. ¿Qué nos dice esto acerca del lugar que debería tener nuestra fe en nuestra propia vida?

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Cuando la gente quería recibir consejos o juicios, o si se arrepentía de sus pecados, iba al Santuario. El Santuario fue también el eje de la vida durante los años que Israel pasó en el desierto. Cuando Dios deseaba comunicarse con su pueblo, lo hacía desde el Santuario (Éxodo 25:22). Por lo tanto, es apropiado llamarlo el “Tabernáculo de reunión” (por ejemplo, Levítico 1:1).

 

Piensa en tu vida de oración. ¿Cuán profunda, cuán rica, cuán afirmadora de tu fe y transformadora de tu vida es ella? Tal vez la primera pregunta que tienes que hacerte es: ¿Cuánto tiempo paso en oración?

 

 

 

 

Jueves 24 de octubre

 

“HASTA QUE ENTRÉ EN EL SANTUARIO DE DIOS”

 

Una y otra vez, los Salmos muestran que el Santuario desempeñó una parte importante en la relación entre los creyentes y Dios. Bien conocida es la firme convicción que David expresó en el Salmo 23 de que “en la casa del Señor ha­bitaré para siempre” (vers. 6, NVI). El principal deseo de David en el Salmo 27 era estar en la presencia de Jehová, una presencia que se experimentaba mejor en el Santuario. A fin de mostrar cuánto se deleitaba en el Santuario, David usó el rango completo de expresiones para referirse a él, llamándolo la Casa del Señor, Templo, Tabernáculo y Tienda. Allí uno puede meditar y “contemplar la hermosura de Jehová” (Salmo 27:4).

 

Las actividades de Dios en el Santuario ilustran algunos puntos vitales: él protege al adorador con seguridad y lo esconde en su Santuario, aun en tiempos difíciles (Salmo 27:5). Dios provee un refugio seguro y da paz mental a todos los que van a su presencia. Estas expresiones conectan la belleza de Dios con lo que él hace por su pueblo. Además, el servicio del Santuario, con su significado simbólico, muestra la bondad y la justicia de Dios.

 

El objeto máximo del deseo más profundo de David no era solo estar en el Santuario, sino también que Jehová estuviera presente con él. Por esto, David resolvió “buscar” a Dios (Salmo 27:4, 8).

 

Lee Salmo 73:1 al 17. ¿Qué vislumbres obtuvo Asaf después de entrar en el Santuario?

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En el Salmo 73, Asaf se ocupa del problema del sufrimiento. No podía com­prender el éxito aparente de los impíos (vers. 4-12) mientras que los fieles eran afligidos. Él mismo casi resbaló (vers. 1-3), pero entrar en el Santuario marcó la diferencia para él (vers. 13-17). Allí, Asaf pudo ver el mismo poder y gloria de Dios que David menciona en el Salmo 63:2, y reconoce que las condiciones presentes un día cambiarán, y se hará justicia. Pudo reflexionar de nuevo sobre la verdad y recibir una reafirmación de que, a fin de cuentas, los malvados están en terreno resbaloso (Salmo 73:18-20) y que los fieles están seguros (vers. 21-28). Para quienes buscan a Dios, el Santuario llega a ser un lugar de confianza donde, Dios, “sobre una roca me pondrá en alto” (Salmo 27:5). El servicio del Santuario enseña que po­demos aprender a confiar en la bondad y la justicia de Dios.

 

 

 

Viernes 25 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Elena G. de White, “El Tabernáculo y sus servicios”, en Patriarcas y profetas, pp. 356-372.

 

“Para la construcción del Santuario, fue necesario hacer grandes costosos preparativos; hacía falta gran cantidad de los materiales más preciosos y caros. No obstante, el Señor solamente aceptó ofrendas voluntarias. ‘Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda’ (Éxodo 25:2). Tal fue la orden divina que Moisés repitió a la congregación. La devoción a Dios y un espíritu de sacrificio fueron los primeros requisitos para construir la morada del Altísimo” (PP 356, 357).

 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

 

1. Medita en el tema de la justicia de Dios. Vemos ahora muy poca justicia en este mundo. ¿Por qué, entonces, sin la esperanza fundamental de la justicia de Dios, no habría ninguna esperanza de justicia?

 

2. Alguien escribió: “El Tabernáculo es una pieza de Tierra Santa en medio de un mundo que ha perdido el rumbo”. ¿Qué significa esto para ti?

 

3. Lee 1 Pedro 1:14 al 16. ¿De qué modo entiendes la santidad de Dios? Para ti, ¿qué significa ser santo tú mismo? ¿Cómo puedes llegar a ser santo?

 

4. Los hijos de Elí son un ejemplo de personas que estuvieron “cerca” de Dios pero que perdieron el aprecio de su santidad (1 Samuel 2:12-17). ¿Cómo puedes evitar perder el sentido de la santidad de Dios? ¿Por qué la oración, el estudio y la obediencia son vitales para ayudarte a conservar el sentido de la santidad de Dios?

 

5. “La parte más importante del servicio diario era la que se realizaba en favor de los individuos. El pecador arrepentido traía su ofrenda a la puerta del Tabernáculo y, colocando la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados; así, en un sentido figurado, los trasladaba de su propia persona a la víctima inocente. Con su propia mano mataba, entonces, al animal, y el sacerdote llevaba la sangre al Lugar Santo y la rociaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la Ley que el pecador había violado. Con esta ceremonia y en un sentido simbólico, el pecado era trasladado al Santuario por medio de la sangre” (PP 367, 368). ¿Cómo te ayuda esta cita a comprender las formas en las que la “salvación por fe” se revelaba en el servicio del Santuario?

 

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