Lección 2: Para el 12 de octubre de 2013 “EL CIELO” SOBRE LA TIERRA


 

Lección 2: Para el 12 de octubre de 2013

 

“EL CIELO” SOBRE LA TIERRA

 Hebreos 8_5

Sábado 5 de octubre

 

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 1:31-2:3; Éxodo 39:32, 43; 25:3; Hebreos 8:5; Juan 2:19-21; 1 Corintios 3:16, 17; Apocalipsis 21:1-22.

 

PARA MEMORIZAR:

“Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el Tabernáculo, diciéndole: Mira haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte”

(Hebreos 8:5)

 

AUNQUE EL SANTUARIO CELESTIAL es el original, donde Dios mismo está mi­nistrando “para nosotros”, Dios ha revelado verdades acerca de este santuario en diferentes formas aquí sobre la Tierra.

 

Dios creó el Jardín del Edén como un símbolo del Santuario. El Santuario celestial y sus funciones en la salvación fueron representados en el Tabernáculo terrenal y en las estructuras de los templos israelitas.

 

En Jesús, por supuesto, el Templo fue manifestado en un ser humano. Y finalmente, el Templo celestial descenderá a la Tierra Nueva.

Como veremos, Dios usó conceptos relacionados con el Santuario celestial para revelar verdades. Esta semana estudiaremos algunos de esos conceptos.

 

 

 

Domingo 6 de octubre

 

EL PRIMER “SANTUARIO” EN LA TIERRA

 

Los estudiantes de la Biblia notaron que muchos rasgos del Jardín del Edén correspondían a los santuarios posteriores en Israel, indicando que el Edén fue el primer “templo” simbólico sobre la Tierra. Algunas similitudes entre el Edén y el Santuario incluyen:

 

1. Al final del informe de la creación y de la descripción de la construcción del Tabernáculo del desierto, se expresan los mismos tres elementos: aproba­ción, finalización y bendición, con las mismas palabras clave (comparar “todo”, “acabado” y “bendijo”, en Génesis 1:31-2:3, con Éxodo 39:32, 43; 40:33).

 

2. Así como Dios “se paseaba en el huerto” (Génesis 3:8), también él anduvo en medio de los hijos de Israel (2 Samuel 7:6, 7).

 

3. Adán debía “cultivar” y “cuidar” el Jardín (Génesis 2:15, NVI). Los mismos dos verbos se usan para el servicio de los levitas en el Tabernáculo (Números 3:7, 8).

4. Imágenes relacionados con el Jardín aparecen por todo el Santuario (Éxodo 25:31-36; 1 Reyes 6:18).

 

5. Querubines guardaron el Jardín (Génesis 3:24); dos querubines se hallaban en el Lugar Santísimo (Éxodo 25:18-22).

 

6. Así como la creación demoró seis días, y cada día se introdujo con “Dijo Dios” y el sábado los siguió, hubo seis secciones iniciadas con “habló Dios a Moisés”, con respecto al Tabernáculo (Éxodo 25:1; 30:11, 17, 22, 34; 31:1), seguidas por una séptima sección acerca del sábado (Éxodo 31:12-17).

 

7. El Santuario se terminó el primer día del mes primero (Éxodo 40:17), el día de Año Nuevo hebreo, que recuerda la terminación del mundo en la creación.

 

Génesis 2 no necesitó ser explícito acerca de las semejanzas; los antiguos las entendían. Por ejemplo, un escrito judío del siglo II antes de Cristo pretende que “el jardín del Edén fue el Lugar Santísimo y la morada de Dios”.

 

El Jardín del Edén es llamado el “jardín de Dios” (Isaías 51:3; Ezequiel 28:13; 31:9). Fue la morada de Dios sobre la Tierra, el lugar donde nuestros primeros padres debían adorar y tener comunión con Dios. Por lo tanto, la mayor pérdida de la Caída no fue la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, sino el no poder estar en la presencia inmediata de Dios.

 

Medita en el concepto de la palabra Santuario misma. ¿Qué te viene a la mente? ¿Qué cosas constituyen un “Santuario” para ti ahora? ¿De qué forma tu com­prensión de estos santuarios te ayudan a entender mejor lo que un santuario de Dios nos proporciona?

 

 

 

Lunes 7 de octubre

 

COPIA DEL MODELO

Lee Éxodo 25:9 y 40; y Hebreos 8:5, y 9:23 y 24. ¿Qué relación existe entre el Santuario terrenal y el celestial?

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Las Escrituras enseñan claramente que Moisés no inventó el Tabernáculo sino que lo construyó de acuerdo con la instrucción divina que había recibido en el monte (Éxodo 26: 30; 27:8; Números 8:4). El Santuario terrenal había de ser cons­truido según el “modelo” (Éxodo 25:9, 40). La palabra hebrea para “modelo” (ta­bnít) expresa la idea de una copia, o modelo; por eso, podemos concluir que Moisés vio alguna clase de modelo en miniatura que representaba el Santuario celestial, y que este modelo le sirvió como guía para el terrenal.

 

Por lo tanto, el Templo celestial es el original, el modelo para los santuarios israelitas. Lo que también es obvio es que no podemos igualar el Santuario en el cielo con el cielo mismo. El Templo celestial está “en el cielo” (Apocalipsis 11:19; 14:17; 15:5); de este modo, el cielo lo contenía. Los dos no son sinónimos.

El libro de Hebreos explica en términos inequívocos que el Santuario ce­lestial es real. El Santuario en el cielo es llamado el “verdadero Tabernáculo” (Hebreos 8:2), así como “el más amplio y más perfecto Tabernáculo” (Hebreos 9:11), mientras que el terrenal es una “figura y sombra” del celestial (Hebreos 8:5). Como una sombra, es una mera representación de algo real; imperfecto y débil, el Santuario terrenal es una mera representación del celestial. Sin embargo, con todas sus limitaciones, el Santuario terrenal refleja la realidad del celestial de maneras importantes.

 

La relación entre los dos se llama tipología. La tipología es una prefigura­ción divinamente designada y profética, que involucra dos realidades históricas correspondientes, llamadas tipo (original) y antitipo (copia). Como esta corres­pondencia va del tipo (original) al antitipo (copia), podemos ver en Hebreos que el modelo celestial que Moisés había visto es designado como “tipo”, o “modelo” (Hebreos 8:5); y el Santuario terrenal, como el “antitipo”, o “copia” (Hebreos 9:24). Esta verdad presenta más evidencias de que el celestial existía antes del terrenal. Como adventistas del séptimo día, tenemos una base bíblica sólida cuando enfatizamos la realidad física del Santuario celestial.

 

 

 

Martes 8 de octubre

 

JESÚS COMO EL SANTUARIO

 

Lee Juan 2:19 al 21. ¿Por qué el cuerpo de Cristo es comparado con el Templo? Ver también Juan 1:14.

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Uno de los temas del Evangelio de Juan es que con Jesús llegó el “templo” mejor. Imágenes del Tabernáculo se usan ya en Juan 1:14. Jesús es la Palabra [Verbo] que “habitó” entre los hombres, que vieron su “gloria”. La palabra griega que se usa para “habitar” (skenóo) es la forma verbal del sustantivo griego para “Tabernáculo” (skéne); así, uno podría traducir el versículo di­ciendo que el Verbo “tabernaculó entre nosotros”. En este contexto, la palabra gloria recuerda la gloria de Dios que llenó tanto el Tabernáculo del desierto (Éxodo 40:34, 35) como el Templo de Salomón en su inauguración (2 Crónicas 7:1-3). Así, cuando Cristo vino a la Tierra como humano, cumplió la promesa de habitar entre su pueblo.

 

Como muestran los textos mencionados, Jesús declaró ser el Templo, dando a entender el fin de la importancia del Templo después de su muerte (Juan 2:19-21; Mateo 27:51). Además, cuando Jesús dijo que él era el Pan de vida (Juan 6:35) y la Luz del mundo (Juan 8:12), podría haber estado señalando más allá del maná sobre la mesa, al Pan de la Presencia y al candelabro, objetos del el Santuario terrenal. Una referencia específica al Santuario es la designación de Jesús como el “Cordero de Dios” expiatorio, quien llevará el pecado del mundo (Juan 1:29).

“Todos los que servían en relación con el Santuario eran educados constan­temente acerca de la intervención de Cristo en favor de la raza humana. Ese ser­vicio tenía el propósito de crear, en cada corazón, amor por la ley de Dios, que es la ley del Reino divino. Las ofrendas de sacrificios habían de ser una lección objetiva del amor de Dios revelado en Cristo en la víctima doliente, moribunda, que tomó sobre sí el pecado del cual era culpable el hombre, haciéndose pe­cado el Inocente por nosotros” (MS 1:274).

Por causa de nuestra naturaleza pecadora, es muy fácil pensar que Dios está enojado con nosotros. ¿De qué modo la revelación del amor de Dios, como se ve en la vida y la muerte de Jesús, nos ayuda a darnos cuenta, en el ámbito per­sonal, que Dios nos ama a pesar de nuestras faltas? ¿De qué maneras debería esto animarnos a obtener victorias sobre el yo?

 

 

 

Miércoles 9 de octubre

 

LA IGLESIA COMO SANTUARIO

 

Después de la ascensión de Cristo al cielo y su investidura como Sumo Sa­cerdote en el Santuario allí, el Templo que estaba sobre la Tierra ya no tenía ningún propósito real en el plan de salvación (Mateo 27:50, 51). Sin embargo, Dios todavía procura morar entre su pueblo en la Tierra, lo que ahora es posible por medio del Espíritu Santo. Los apóstoles usaron las imágenes del templo para transmitir esta verdad.

 

Lee 1 Corintios 3:16 y 17; 6:19 y 20; 2 Corintios 6:16; y Efesios 2:19 al 22. Nota las imágenes del templo en estos textos. ¿Qué verdad nos enseña aquí la Biblia?

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En 1 Corintios 3:16 y 17, Pablo habla a la iglesia como una unidad corpora­tiva, y le presenta temas del templo como propiedad (1 Corintios 3:16) y como santo (1 Corintios 3:17). Aplica los mismos principios, en 1 Corintios 6:19 y 20, al creyente individual. Como un templo, los creyentes están en Tierra Santa y, como tal, bajo la obligación divina de vivir en santidad. Pablo usó imágenes del templo para enfatizar su llamado a una vida pura y santa, que en este contexto él identifica como pureza sexual por sobre la inmoralidad (1 Corintios 6:15-18). Una referencia pos­terior de Pablo a la iglesia como un santuario divino es apropiada a este modelo. No hay terreno común entre los creyentes y los incrédulos (2 Corintios 6:14-7:1), pues la iglesia está en una relación de pacto con Dios, y así es exclusivamente de él (2 Corintios 6:18).

 

Al mismo tiempo, la iglesia no es solo el templo de Dios sino también un sa­cerdocio santo (1 Pedro 2:5, 9). Sin duda, al tener un privilegio como este, siguen importantes responsabilidades. Cuán vital es que rindamos nuestra vida con fe y obediencia a Dios, quien nos ha dado tanto y quien, por lo tanto, pide mucho de nosotros a cambio.

Por supuesto, somos salvados por la justicia de Cristo, que nos cubre comple­tamente. Sin embargo, por lo que Cristo nos ha dado por gracia, ¿qué pide Dios de nosotros a cambio? Y, aún más importante, ¿cómo podemos hacer bien lo que él pide de nosotros?

 

Jueves 10 de octubre

 

UNA NUEVA CREACIÓN

 

Lee Apocalipsis 7:15 al 17. ¿Dónde están los redimidos, y cómo los describe este pasaje?

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Estos versículos describen a los redimidos como reyes y sacerdotes que sirven en el palacio y el Templo de Dios (Apocalipsis 1:6; 5:10; 20:6). La promesa de que “el que está sentado sobre el trono extenderá su Tabernáculo sobre ellos” (Apocalipsis 7:15) alude a la presencia de Dios en el Santuario del desierto, donde él habitó con el antiguo Israel como su Líder. En la Tierra Nueva, el Santuario una vez más llega a ser el lugar perfecto de la relación donde Dios y los redimidos se encuentran. Garantiza refugio, protección, y el cumplimiento definitivo de la vida en la presencia de Dios y de su Cristo. El que una vez moró en el Taberná­culo con ellos (Juan 1:14) ahora extiende el Tabernáculo sobre sus santos a fin de que pueda residir en su Tabernáculo con ellos.

 

Lee Apocalipsis 21:1 al 22. ¿Cómo se describe la Nueva Jerusalén? ¿Qué similitudes encuentras entre la Santa Ciudad y el Santuario, en es­tos textos?

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Juan no ve templo en la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:22), pero esto no sig­nifica que no haya templo. Más bien, la Nueva Jerusalén misma es el templo y el “Tabernáculo de Dios” (Apocalipsis 21:3). Varios elementos del Santuario están atribuidos a la Nueva Jerusalén: es “santa” y de origen celestial (Apocalipsis 21:2, 10); tiene la misma forma cúbica que el Lugar Santísimo (Apocalipsis 21:16; 1 Rey. 6:20); en forma similar al ámbito del Templo, no se permite que nada “inmundo” entre en la ciudad (Apocalipsis 21:27); y, lo más importante de todo, Dios está presente. En el Santuario de Dios, podemos vivir con él en la relación más estrecha posible (Apocalipsis 21:3, 7). Esta es la meta de la salvación.

 

¿Vivir una eternidad en una relación estrecha con Dios? Entonces, ¿por qué es tan vital para nosotros caminar, como dice una y otra vez Elena de White, “en estrecha comunión con Dios” ahora?

 

 

 

Viernes 11 de octubre

 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Elena G. de White, “La escuela del más allá”, pp. 301-309 de La educación; “El fin del conflicto”, pp. 731-737, en El con­flicto de los siglos.

 

“El temor de hacer aparecer la futura herencia de los santos demasiado ma­terial ha inducido a muchos a espiritualizar aquellas verdades que nos hacen considerar la Tierra como nuestra morada. Cristo aseguró a sus discípulos que iba a preparar mansiones para ellos en la casa de su Padre. Los que aceptan las enseñanzas de la Palabra de Dios no ignorarán por completo lo que se refiere a la Patria celestial. Y, sin embargo, son ‘cosas que ojo no vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en pensamiento humano –las cosas grandes que ha preparado Dios para los que le aman’ (1 Corintios 2:9). El lenguaje humano no alcanza a describir la recompensa de los justos. Solo la conocerán quienes la contemplen. Ninguna inteligencia limitada puede comprender la gloria del paraíso de Dios” (CS 733).

 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

 

1. ¿Por qué crees que es importante para nosotros comprender que el San­tuario celestial de Dios es un lugar real? Al mismo tiempo, también, ¿por qué debemos ser cuidadosos de no hacer una comparación demasiado detallada entre el Templo terrenal y el celestial?

 

2. En la clase, mediten en la idea de la iglesia como un “santuario”. ¿Cómo entiendes esta verdad? Además, ¿cómo podemos, como iglesia, cumplir mejor esta enseñanza vital?

 

3. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios 3:16, 17). ¿Qué nos enseñan estos textos, y cómo podemos aplicar sus enseñanzas a la forma en que vivimos?

 

4. Medita en esta idea de que somos “sacerdotes” ahora, y que actuaremos como sacerdotes después de la segunda venida. ¿Cuáles son esas funciones para nosotros, ahora, y cuáles serán ellas después de que regrese Jesús? ¿Por qué aun el uso de la palabra sacerdotes nos muestra cuán central es el concepto del Santuario en el plan de salvación?

 

 

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