¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?


¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad? Por Alejandro Medina

 


Aunque la homosexualidad no es el plan de Dios para la sexualidad   humana, la salvación obrada por Jesús está al alcance de todos.

Es posible que más de un   amigo te haya comentado sobre la homosexualidad. Hoy se presenta como algo   completamente natural a través de los medios masivos de comunicación. Incluso   hay algunos personajes de la farándula que han reconocido su preferencia por   personas del mismo sexo, causando con ello furor entre algunos de sus   seguidores.

En más de una ocasión he   hablado al respecto con ciertas personas, e incluso conversé hace poco con un   entrañable amigo médico que me dio sus puntos de vista. El tema se ha   intensificado porque recientemente se ha legalizado el matrimonio entre   personas del mismo sexo en México (para el Distrito Federal el 21 de   diciembre de 2009) y en Argentina (15 de julio de 2010). ¿Pero qué dice la   Biblia sobre la homosexualidad? ¿Aprueban las Escrituras la inclinación hacia   la relación erótica con individuos del mismo sexo?

La homosexualidad entre los vecinos de Israel

Desde tiempos antiguos, en   el Cercano Oriente la homosexualidad era conocida y practicada como una forma   de indulgencia carnal. Antes de la llegada de los israelitas a Canaán, las   prácticas sacro homosexuales y la prostitución femenina en los cultos de   adoración eran parte de la vida de dichas naciones. Por eso en Levítico   18:1-3, 24-30 y 20:23-25, se da la impresión de que tales prácticas   prohibidas para los hebreos eran conocidas entre los egipcios y cananeos.   Asimismo, la conducta travesti para propósitos mágicos e incluso el   bestialismo, las orgías en lugares altos, la automutilación y el sacrificio   de niños, eran parte de los ritos de la religión cananea.1 En los textos cananeos, los   dioses destruyen y tienen relaciones sexuales como parte del proceso de la   creación. En cambio, el Dios hebreo no necesita del sexo para crear a la   humanidad; únicamente requiere hablar. De ahí que se dé innovador sentido al   poder de la palabra hablada, y posteriormente escrita.

La naturaleza sexual en la Biblia

Génesis 1:27 dice: “Y creó   Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los   creó”. Aquí se menciona claramente que el Señor creó una distinción sexual.   El texto bíblico señala que cada uno es el complemento del otro y que   disfruta de equidad espiritual. No hay ninguna sugerencia en esta parte de la   Biblia en cuanto a una división de una criatura bisexual o indiferenciada   sexualmente en dos sexos distintos. En Génesis, el sexo no se deifica ni   tampoco se niega. Más bien, está sólidamente fundamentado dentro de los   propósitos creativos de Dios. Incluso, la principal necesidad mutua del   hombre y la mujer se subraya en las Escrituras: juntos forman la unidad de lo   que se conoce como humanidad.2 Es gracias a esta unión que el ser humano llega a tener la imagen de   Dios; entonces, la dualidad sexual es necesaria para una comprensión plena de   la imagen de Dios.3

Los textos bíblicos del Antiguo Testamento

Levítico 18:22: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”.

Levítico 20:13: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación   hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”.

Deuteronomio 23:17-18: “No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de   entre los hijos de Israel. No traerás la paga de una ramera ni el precio de   un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a   Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro”.

1 Reyes 14:23-24: “Porque ellos también se edificaron lugares altos, estatuas, e   imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso. Hubo   también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones   de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel”.

Las advertencias anteriores   hicieron que en Israel la práctica de la homosexualidad no fuera tan común   como en los otros pueblos. La ausencia de condenación de esta práctica entre   los profetas hebreos es un buen indicador que su influencia era mínima en el   pueblo de Dios.

La iglesia primitiva frente a la homosexualidad

Los primeros cristianos   vivieron en un mundo que tenía fuertes vínculos con la cultura griega, a pesar   de ser dominado por el Imperio Romano. Entre los griegos la homosexualidad   estaba muy difundida, y su forma más común era la pederastia. No obstante,   también es cierto que la homosexualidad temprana griega era considerada   estrictamente una conveniencia controlada en vez de una condición   incontrolable y “natural”.4 El gimnasio era un centro donde se entrenaba a los jóvenes en   cuestiones académicas, físicas y militares, que llegó a ser famoso por la   práctica de la pederastia. Además, la homosexualidad se mencionaba en algunos   dramas griegos, y era considerada por grandes filósofos de la talla de   Platón.

Fue así como la iglesia   cristiana tuvo que enfrentar esta situación en la medida que la predicación   del evangelio llegó a diversos países del mundo conocido. De ahí que el   apóstol Pablo haya hecho referencia a dicha práctica en algunos versículos   bíblicos:

Romanos 1:26-28: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus   mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual   modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron   en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con   hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y   como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente   reprobada, para hacer cosas que no convienen”.

1 Corintios 6:9-10: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis;   ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni   los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los   borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de   Dios”.

En estos textos el apóstol   Pablo afirma que la homosexualidad no es parte del plan de Dios para los   sexos. Tampoco es parte de la santificación del cristiano que culmina con la   entrada al reino de los cielos. Su práctica está prohibida por la misma   autoridad que prohíbe matar y adulterar. Otros textos que se refieren a la   homosexualidad en el Nuevo Testamento son 2 Pedro 2:6-10; Judas 7, 8;   Apocalipsis 22:14, 15.

Ahora bien, las personas con   orientación homosexual son seres humanos con la facultad de decidir si han de   satisfacer sus deseos. Es posible que nunca cambien su orientación, pero sí   pueden ejercer el poder de su voluntad y la facultad de elección para inhibir   tales deseos y no para realzarlos. En ese sentido han de abstenerse del   erotismo con personas del mismo sexo, al igual que el heterosexual soltero   debe abstenerse del sexo fuera del matrimonio. Por supuesto, en el caso del   homosexual, según el plan de Dios, esta abstención debe durar toda la vida.

¿Y si tales inclinaciones   son imposibles de contener? Como cristianos creemos que Dios puede cambiar lo   que para el mundo es imposible, tanto para los homosexuales como para los   heterosexuales. La Biblia dice que todo es posible con la ayuda de Jesús   (Filipenses 4:13). ¡Pero si Dios va a perdonarnos a todos! —alegan algunos—   ¿cuál es el problema con la homosexualidad? Eso es abaratar la gracia de   Dios. Dios tiene poder para guardarnos de pecar.

¿Qué debemos hacer los   creyentes con los homosexuales? Ellos son seres humanos bajo una situación   compleja. Muchos sufren a causa de sus tendencias y necesitan ayuda. Por lo   tanto, “la iglesia debe aceptar la orientación sexual de un individuo que   necesita ayuda y apoyo y que lucha contra las preferencias hacia el mismo   sexo. Pero aquellos que insisten en promover el estilo de vida homosexual   activo como una norma natural, o incluso superior a las relaciones   heterosexuales, por ese mismo acto desprecian o minan la única autoridad   sobre la cual la propia iglesia y su misión están basadas, a saber, las   Escrituras”.5

Como cristianos y seguidores   de Jesús, hacemos una distinción importante entre el pecado y el pecador.   Como Jesús, no aprobamos aquello que Dios no aprueba, pero aun así amamos y   aceptamos al pecador. Jesús vino a salvar y a buscar a los perdidos, esto nos   incluye a todos.

1Ronald M. Springett, Homosexuality   in History and the Scriptures (Washington: Biblical Research Institute, 1988), p. 47.
2Ibíd., p.   52.
3Ibíd.
4Ibíd., p. 88.
5Ibíd., p. 164.


El autor es doctor en Letras   y funge como director editorial de GEMA, una casa editora de la Iglesia   Adventista en México, D. F.


ley polemica

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Respuestas



  • sumey em 7 enero, 2014 21:33

    me parece algo totalmente sin valor lo q la biblia dice ya que dios sabe todo y el esta al tanto de lo que seremos todos al ser adulto ya q desde q nacemos el nos da el destino..y sabe q nos deparara.