Evidencias de la Inspiración Biblica “Medicina”


DEL CAMPO DE LA MEDICINA


Moisés dijo a los israelitas en Levítico 17:11-14 que “… la vida de la carne en la sangre está …” Ciertamente, Moisés estaba en lo correcto. En los humanos (y en muchos animales), por ejemplo, la vida es hecha posible debido al hecho que los glóbulos rojos de la sangre pueden transportar oxígeno (gracias a la hemoglobina encontrada en aquellos glóbulos). En realidad, en los glóbulos rojos de la sangre hay aproximadamente 270.000.000 de moléculas de hemoglobina por glóbulo. Si hubieran menos, no habría suficiente oxígeno restante para sustentar la vida, por decir, un fuerte estornudo, o un accidente que haga salir el aliento de una persona. Hoy día sabemos que literalmente la “vida de la carne” está en la sangre, no se sabía eso en los días de George Washington. El padre de los USA murió como resultado de un tratamiento médico de sangría en uso en ese tiempo. Moisés sabía que la vida de carne estaba en la sangre, pero los doctores de George Washington no. ¿Cómo pudo Moisés haber sabido tal cosa?
Dios dijo a Abraham en Génesis 17:12 que al octavo día el recién nacido de los varones Hebreos debía ser circuncidado. ¿Por qué al octavo día? En 1935 el profesor Henrik Dam propuso la “Vitamina K” para el factor en alimentos que ayudaban a prevenir las hemorragias en los niños. Sabemos ahora que la Vitamina K es responsable de la producción de protrombina para el hígado. Si la protrombina no está a niveles adecuados, habrá deficiencia de protrombina y puede ocurrir hemorragias. Sin embargo, es solamente del quinto al séptimo día de vida del varón recién nacido que la Vitamina K empieza ser producida (por bacterias en el sistema intestinal). Y, es solamente al octavo día que el porcentaje de protrombina realmente se trepa por encima del 100% de lo normal. El único día en toda la vida de los varones que el elemento coagulante de la protrombina está por encima del 100% es al octavo día. Por tanto, el mejor día para la circuncisión, es al octavo día. Pero ¿cómo supieron Moisés y Abraham eso en sus limitados días de conocimiento científico?
Génesis 3:15 enseña claramente que el varón y la mujer poseen la “simiente de la vida”. Sin embargo, esta no fue la posición comúnmente sostenida en los días de Moisés. Ni fue la posición comúnmente sostenida sólo hasta hace unos pocos siglos. Varios escritores de esos días pasaron por alto, incluyendo algunos de los días de Moisés, sentían que solamente los varones poseían la semilla de la vida, y que la mujer era poco mas que una incubadora glorificada. Un escritor griego, Demócrito, aún fue tan lejos como para sugerir que la simiente del varón podía ser depositada en el barro tibio y el resultado sería el mismo. Pero Moisés supo siempre que el varón y la hembra poseen la simiente de la vida. ¿Cómo lo supo?
Cuando Moisés enseñó en Levítico 17:15 que un animal que ha muerto naturalmente no debe ser comido, proveyó a los israelitas con lo que conocemos hoy como las regulaciones más avanzadas de higiene y salud pública. En este día y época, por ejemplo, es contra la ley llevar un animal que ha muerto naturalmente a un matadero para ser preparado para el consumo humano. Si el animal murió de rabia, ántrax, o cualquiera de las numerosas enfermedades zoonosistas, ciertamente no sería aconsejable para los humanos consumir la resultante carne descompuesta. Pero ¿cómo pudo Moisés haber sabido acerca de tales cosas en su día, mucho antes de la llegada de los métodos usados para reconocer y diagnosticar las enfermedades transmitibles?
En Levítico 11 Moisés dio a los israelitas estrictas leyes sanitarias, incluyendo las instrucciones de no comer puerco (entre otras cosas). ¿Por qué daría Moisés tal prohibición? Hoy día podemos al menos teorizar en cuanto a su razonamiento. Los cerdos, siendo animales que se alimentan de carroña, comerán casi cualquier cosa. Consecuentemente, son los mas propensos a infecciones bacteriales y de parásitos que muchos otros animales. Uno de los parásitos que los cerdos algunas veces adquieren como resultado de sus hábitos alimenticios es el organismo Trichinella spiralis – la causa de la enfermedad conocida como triquinosis. Es una enfermedad dolorosa, a veces fatal, causada por comer cerdo medio cocinado o crudo que esté infectado con el parásito vivo. Reconocemos que la prohibición puesta en el lugar por Moisés era científicamente correcta. Pero, ¿cómo pudo Moisés haber sabido tal información por sí mismo? ¿Simplemente otro golpe de buena suerte?

Comparte:


Comenta