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Clavados en la Cruz


This dramatic sunrise lighting and Easter Cross makes a great Easter photo illustration of Jesus dying on the cross and rising again.

Cristo murió por tus pecados

Existe mucha discusión sobre lo que Cristo “clavó en la cruz” (Efesios 2: 14).
Muchas personas, inclusos adventistas dicen que la “Ley ceremonial” fue clavada en la cruz. Este concepto no está del todo mal. Siendo que la ley ceremonial terminó en el sacrificio de Cristo en la Cruz. Estas ceremonias mostraban el plan de Salvación y la muerte de Cristo. Su validez iba justamente a este evento y después del sacrificio de Cristo perdían su significado.
Muchos amigos evangélicos dicen que fueron los 10 mandamientos. En artículos anteriores hemos hablado de que los 10 mandamientos siguen vigentes, pero ¿cómo entender la palabra “ordenanzas” (Efesios 2:15)?
Este capítulo dice que Cristo abolió las enemistades. Guardar los mandamientos no produce ninguna enemistad. La verdad es que desobedecer los mandamientos produce enemistad en dos aspectos:
1 Entre los seres humanos: Si robamos, adulteramos, mentimos, codiciamos seguramente vamos a lastimar y herir a otras personas.
2. Con Dios: Isaías 59:2: “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”
¿Entonces que decretos o mandamientos causan enemistad?
Pablo sentía la misión de predicar a los gentiles, muchas leyes judías causaban gran enemistad y discriminación contra los gentiles, una de ellas era la circuncisión. Pablo es muy enfático contra la validez de esta práctica después de la muerte de Cristo. Para Pablo lo que vale es la circuncisión del corazón. En Romanos 2 deja muy claro que si no obedeces los mandamientos, la circuncisión no sirve de nada.
Otras ordenanzas y decretos, sin sentido para los gentiles, eran una carga muy grande a la hora de evangelizar a los gentiles. Por otro lado los mismos apóstoles al comienzo se oponían a llevar el evangelio a los gentiles. Esto fue motivo de una pelea entre Pedro y Pablo, hasta que Dios en visión a Pedro le hizo entender que todos merecen la salvación ante los ojos de Dios. (Hechos 10). Más adelante en Hechos 15, discutiendo la circuncisión, el mismo Pedro dice que este tema era algo muy difícil de imponer. Lee también 1 Corintios 7:19. La circuncisión era la parte externa del pacto de Dios con Abrahám: De la simiente de él, vendría el Mesías (Gálatas 3) En ningún momento este pacto contempló la vigencia o no de los 10 Mandamientos.
Vimos recién que nuestros pecados no separan de Dios. Pablo, en Romanos 6:23 (Ezequiel 18:4) dice que el precio del pecado es la muerte. Nuestros pecados generan una nota de deuda con el total de la muerte. Ese pagaré no podemos pagar. Ningún ser humano puede pagar. Es por eso que Cristo vino a morir, para saldar esa deuda. Juan 3:16 dice eso. Lee también 2 Corintios 5:21, 1 Pedro 2:24, y Efesios 5:2.
Sí, mi amigo, tienes una deuda muy grande. Pablo, en su magistral carta a los Romanos deja claro esto en los capítulos 7y 8: El pecado nos esclaviza, nos lleva a la muerte. Pablo usa la expresión “cuerpo de muerte” que para sus interlocutores tenía un significado latente: En esta época, una forma de castigo era atar un cadáver, espalda con espalda, al condenado vivo. Éste debía cargarlo hasta que la infección del cadáver terminaría matándolo. El pecado es nuestra sentencia a la muerte, lenta y dolorosa. Y solamente Cristo puede sacarnos ese lastre. (Romanos 8). En 2 Corintios 5:17 Pablo dice que al aceptar a Cristo somos una nueva criatura.
Las útimas palabras de Cristo en la cruz, la Reina Valera traduce como “Consumado”. La palabra “Telos” también significa “Está pago”. Cristo saldó tu deuda en la cruz.
Por lo tanto, mi amigo, lo que Cristo clavó en la cruz es tu deuda, somos todos deudores y nuestra deuda es impagable. El pecado nos aparta de Dios y nos lleva a la muerte eterna. Pero gracias a Dios por enviar a su hijo para clavar esta deuda en la cruz. Jesús también, en su muerte, abrió la salvación para todos. Todos tenemos acceso a la cruz para encontrar perdón: Blancos, negros, homosexuales, heterosexuales, pobres, ricos, es decir toda la humanidad. Ven a la cruz, mira tus pecados clavados en ella y alaba a Dios por su bondad.

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