Recientes investigaciones aseguran que existen tres componentes fundamentales que impulsan al hombre a desarrollarse: La longevidad, como sinónimo de esperanza de vida; el conocimiento, como equivalente educación; y la búsqueda de mejores niveles de vida.
Definidos como los procesos sociales, las tradiciones, los hábitos, conductas y comportamientos de los individuos y la sociedad, los diversos estilos de vida describirán las formas en las que los seres humanos satisfacen sus necesidades básicas de bienestar y vida.
Será el deber de una educación integral enseñar a vivir un estilo de vida saludable y a saber elegir entre los factores de riesgo y los factores protectores del bienestar humano. Y es que, la verdadera educación no sólo educa para el presente sino que se proyecta hacia el futuro enseñando los principios fundamentales para el desarrollo de una vida plena y feliz.
El proceso de construcción y acumulación de saberes es parte fundamental en la edificación y sociabilización de un ser humano. Causa constantemente inconclusa, muchas veces inconsciente en la cual no siempre los actores involucrados saben el porqué, ni aun el cómo realmente hacen para descubrir conocimientos, interpretarlos, aplicarlos y en definitiva, crecer.
Como uno de los personajes principales en el acto del crecimiento humano, será el docente el encargado de enfrentar las transformaciones y cambios a los que este está expuesto en su contacto con la sociedad. Será una mente reorganizada por el contexto, modificada por las relaciones, afectada por la experiencia.
De ambiguas verdades, de opuestas realidades; la nueva sociedad plantea al educador el desafío de actuar como un agente de cambio con compromisos y retos intrínsecos que lo lleven a dar todo de sí para encontrar el mejor camino para educar. Esta será su meta, este su objetivo, una acción vital y superior que lo lleve a insistir en la búsqueda de medios y técnicas que le permitan mejorar el proceso curricular y garantizar su constante mejoramiento personal y profesional.
Revolución digital, así se ha denominado a este fenómeno que sin motines ni revueltas ha realizado cambios y transformaciones decisivos y vertiginosos en todo ámbito del mundo actual. Liderada por las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones esta revolución ha modificado la vida de ciudadanos y empresas, instituciones y gobiernos; dando lugar a la Sociedad de la Información, la Sociedad del Conocimiento. Una sociedad activa, cambiante, informada; una comunidad que ahora es global donde todo; sea comunicación, organización, trabajo e incluso diversión; todo depende de la tecnología, todo estriba en información.
Sostenida sobre volúmenes ingentes de información, integrada por una población mundial interconectada sin límites de tiempo o espacio, la sociedad ha vivido en menos de una década una mutación completa de sus paradigmas; la reformulación de sus configuraciones de vida y la instauración de nuevos mecanismos para la supervivencia.
Como encargada de preparar a las futuras generaciones para hacer frente a la vida, la Educación debe y necesita hacer uso de la tecnología. Por difícil que parezca el desafío, por arduas que sean las limitaciones, la lucha por la inclusión de la tecnología en la educación deberá ser vista no sólo como una vía para mejorar la calidad de enseñanza, sino como un camino indispensable hacia la preparación integral del alumno ante las nuevas exigencias de la sociedad.
Música, sonoridad organizada, manifestación artística resultado de una organización sensible y lógica de sonidos y silencios combinados coherentemente. Arte que haciendo uso de principios fundamentales como la melodía, armonía y ritmo, promoviendo una experiencia estética en el oyente, una expresión de sentimientos, circunstancias, pensamientos o ideas.
Constante compañía desde sus comienzos, la música es parte inseparable del ser humano. Transmite en melodías y armonías tanto ideas, sentimientos como ideologías. Expresiva, atemporal, perpetua; producto cultural por excelencia que en su tratamiento a través de los siglos representa épocas e historia, armonías compuestas al ritmo de los tiempos, melodías escritas en el frenesí de los eventos que fueron testigos del desarrollo de la humanidad.
Nacidas en seno de las culturas, las expresiones musicales cargarán con influencias psicológicas, sociales, culturales e históricas. Por eso música nunca ha sido mero entretenimiento, tampoco redundante conocimiento. Música fue, es y será individualidad y cultura, formación personal y social, herramienta imprescindible para un desarrollo integral.
Condiciones básicas de la vida social son comprender y expresar. Comprender apropiándose de la realidad, clasificándola ordenadamente según las palabras comunicadas. Expresar haciendo eficaz la voluntad propia, interactuar con los demás dejando constancia de la presencia.
Lenguaje es, en este proceso, cauce y medio. Hecho social por excelencia, actividad humana por inherencia; nace con el hombre, a él pertenece y para él trabaja permitiéndole comunicarse a través un conjunto sistemático de signos, tanto orales como escritos, que lo habilitan para comprender y expresar mensajes.
Pero todo texto, todo intento de comunicación, implica la necesidad de un contexto para su interpretación y por eso, sólo será posible comprenderlo en la medida en la que conozcamos al texto en contexto.
Es el abecedario aquel conjunto ordenado de grafías utilizadas para representar visualmente una lengua. Un grupo de letras ordenadas que al ponerse en acción coordinada, podrán formar palabras, frases y párrafos resultantes en románticos poemas o encolerizadas denuncias, formales contratos o tristes cartas de despedida.
Como las letras para la escritura son los sentidos para el proceso de aprendizaje. Y es que el ser humano obtendrá sus conocimientos como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento pero sobre todo, la observación, la reflexión a través de una perspectiva, la interpretación a través de un análisis único, singular, propio. Así como no hay un ser humano que perciba el mundo de la misma manera que otro, tampoco existe una sola forma de acceder a un conocimiento, entenderlo y así lograr un aprendizaje significativo.
He aquí la importancia de que padres y educadores procuren conocer las diversas formas de aprender y así descubrir el ABC por detrás del aprendizaje.
Pertenecer, búsqueda incansable que radica en nuestra necesidad innata de formar parte, de integrarnos a un grupo que nos corresponde, de relacionarnos con otros unidos por el poderoso vínculo del amor. Amor que lleva a abandonar los intereses individuales por los colectivos, a encontrarle sentido a la vida y a atreverse a lo desconocido contando a ciegas con el poder sostenedor de la propia red familiar.
Red que sustenta, que protege, que cuida. Red que en su flexibilidad contiene pero también impulsa, promoviendo al ser hacia el crecimiento, incitándolo en la búsqueda de la sabiduría.
Pero familia no es sólo la que comparte ADN, familia es la que comparte amor; interés alimentado por la convivencia, comunicación fortalecida en la permanencia y cariño conservado en la empatía. Todo ser humano que logre crear este poderoso vínculo con los demás, pronto descubrirá cuán insignificante es lo material, cuán voluble la geografía, pero cuán indispensable el corazón a la hora de escoger llamar a una casa: hogar.
Un ambiente familiar y acogedor es indispensable para la felicidad del ser humano. Desde sus primeros años de vida, será en el hogar donde el niño aprenderá y se desarrollará adquiriendo las herramientas necesarias para enfrentar la vida, amar y sentirse amado, comunicarse y respetar. Porque tener un hogar es contar con un refugio firme, una base estable sobre la cual construir la vida etapa por etapa.
Y es que la autonomía no es necesariamente una desconexión del resto; o la libertad un resultado condicionado por la emancipación. La pertenencia, las demostraciones de afecto son fruto de relaciones sociales saludables; relaciones atemporales, ilimitadas y en constante desarrollo.
Hogar será aquel lugar donde un individuo habite sintiéndose seguro, concibiéndose parte de un grupo en el cual encuentra comodidad y calma. Refugio amado y añorado, espacio que aunque los pies puedan abandonar nunca lo hará el corazón.
Al aumentar las distancias, será en la ofensiva contra la nostalgia que el ser buscará encontrar en su rumbo un lugar al cual pueda llamar hogar; y que, aunque pueda no ser como el primero, haga las veces de sustento, de estructura, convirtiéndose en su segundo hogar.
Desde el principio, el ser humano se ha interesado por explorar su aspecto espiritual.Esa necesidad innata que lo lleva a buscar la trascendencia que sólo es posible encontrar en una relación estrecha con un Ser superior. Expresada de diferentes formas, la religiosidad ha estado presente desde los comienzos de la historia de la humanidad. Y eso se debe a que el ser humano de forma natural y espontáneamente necesita sentirse ligado a Dios. Un Ser en el cual cree, del cual depende y al que busca conocer más cada día.
Será el interés de la teología conocer y reconocer los aspectos relacionados con la interacción entre lo humano y lo divino. Indagar en las raíces del pasado buscando evidencias, corroborar los acontecimientos del presente confirmando profecías, y así, lograr el equilibrio perfecto entre la fe y la razón por medio de la palabra de Dios.
Base y objeto de estudio, la Biblia será para el teólogo el centro de su vocación, una compañía para los eventos del día a día, una herramienta para enfrentar las dificultades de la vida, pero sobre todo un instrumento para llevar esperanza al corazón de los demás.
Observación más experimentación es igual a conocimientos. Esta es la lógica de aquellas ciencias cuyos contenidos pueden sistematizarse a partir del lenguaje matemático. Prácticamente objetivas, aparentemente puras, consistentemente duras y por eso quizás, fundamentales. Ciencias exactas, que aunque han dejado de responder a la condición plena de exactitud, a la hora de comprobar sus hipótesis aún se aferran con precisión y rigurosidad al método científico buscando la irrefutabilidad de sus postulados valiéndose de predicciones cuantificables y objetivas.
Sean experimentales o no, aplicables a la vida cotidiana o axiomas validados tan sólo por su consistencia teórica, estas ciencias viven y conviven con el ser humano haciendo preguntas, pero sobre todo encontrando respuestas. Agentes indispensables para la construcción y mantenimiento de la sociedad, serán ellas las que al articularse con otras ciencias, hará posibles la proyección, organización, aplicación, gestión y administración de cada uno de los componentes de una sociedad.