Un milagro de Dios en respuesta a muchas oraciones

Ruth Bejarano, quien vive en Quito (Ecuador), es una dama que desde sus 25 años a dedicado su vida a aprender, servir y entregar todo en cuanto estaba en sus manos y fuerzas en favor de los demás, siempre confiando en Dios; hasta que un día su fe fue acrisolada y solo por medio de la oración pudo pasar esa prueba.

“Me casé cerca de cumplir los 37 años, con un buen hombre cristiano. Al formar nuestro hogar siempre estuvieron en nuestros planes ser padres tan pronto sea posible. Pero transcurrieron 2 años y no podía quedar embarazada de forma natural y fue entonces cuando decidimos ir al médico para que nos hicieran un diagnóstico”, recuerda Ruth. “Nos recomendaron visitar a los mejores médicos especialistas en fertilidad de la ciudad y nos sometimos a muchos exámenes y tratamientos, hasta que el 06 de agosto de 2017 salimos muy tristes del consultorio de uno de los doctores porque el diagnóstico fue que no podría ser mamá; dado que mi ovario no tenía óvulos”.

Ruth estaba devastada. Su sueño de ser madre y que su hogar creciera estaba siendo matizado por esta resolución medica.  “No entendimos, solo oramos a Dios para que nos dé un corazón dispuesto a aceptar tener un hogar sin hijos. Al siguiente día llamé a mi mejor amiga quien tuvo el mismo problema 10 años atrás, y ella me dijo que confiara en Dios, que él haría un milagro. Desde ese día oré cada mañana y noche por un milagro, reclamaba las promesas de Dios y decidí confiar en él”, cuenta.

Transcurrieron los meses y Ruth no se sentía bien, aparte de que tenía un retraso menstrual; así que decidió hacerse una prueba de embarazo. “Mi gran sorpresa fue que el resultado dio positivo. Llamé al ginecólogo y me pidió hacer un examen de sangre que lo confirmó, estaba embarazada de siete semanas”, comenta Ruth con alegría. “Mi oración había sido contestada antes de lo que mis suplicas alcanzaban a Dios. Ahora estoy convencida de que los tiempos de Dios son perfectos y nuestra fe se fortalece en la debilidad”.

Hoy Thiago Jair tiene nueve meses y es una alegría en su hogar; un milagro, como expresa Ruth, quien ahora sueña con darle un hermanito.  Ella está segura de que hay muchas mujeres que perdieron la esperanza de poder tener lo que, para ella, es el mejor regalo del cielo. Pero cree firmemente que para “Dios no hay imposibles” y que “todo lo que pidiereis en oración creyendo, lo recibirás”.


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