El rostro de la gracia

María Cevallos estaba en la primera fila. Todavía faltaban más de treinta minutos antes de iniciar la programación, pero aprovechaba el tiempo para escribir en su pequeño cuaderno una carta con letras pequeñas y minuciosas. Aquel sábado era el segundo día que iba al auditorio del Colegio Adventista Ciudad de Quito. Era como una hora de viaje desde de su casa hasta allá, pero ni consideraba eso un esfuerzo por el hecho de poder escuchar al pastor Alejandro Bullón hablando en persona.

Cuando la vi, demore algunos segundos para encontrar en mi memoria quién era ella, me era familiar aquel rostro alegre y elegante. No había manera de olvidarme de la mujer que abrió las puertas de su oficina para que Alex y yo pudiéramos hacer las encuestas para el Espacio Nuevo Tiempo La Carolina, donde se darían cursos y talleres gratuitos. No solo ella, sino su esposo y sus funcionarios nos recibieron muy bien. La abrace fuerte, era un gusto  y una sorpresa gigante verla en aquel auditorio. Entonces le pregunté ¿cómo llegó allí?.

 

Cerca de dos años atrás estaba en su casa buscando por internet una predicación que hablase del miedo, cuando finalmente le apareció la sugerencia de un video del pastor Bullón. Desde aquel día le escuchaba seguidamente, sin saber de la Iglesia Adventista. En realidad, el día miércoles cuando supo que estaba en su ciudad se asombró. “¿Todavía hay tiempo?”, preguntó al amigo de su hijo, que le había contado la novedad. Recientemente el joven había llegado a Ecuador, y María le dijo que fuera a los cursos del Espacio Nuevo Tiempo el día miércoles, donde se enteró de la noticia, pero para esa noche ya era muy tarde asistir.

Determinada, en la noche siguiente decidió ir a donde Bullón, el otro lado de Quito. Cuando lo vio, no pudo creer que el hombre de lo cual siempre escuchaba la voz por televisión estaba en frente suyo. “Es como mirar un rostro lleno de la gracia, y no es el rostro de Alejandro, sino el rostro de él transformado por Dios”, me contó con una sonrisa gigante y ojos brillantes. Le regalé una hoja de papel para que hiciera un sobre y prometí que haría su carta llegar hasta el pastor Bullón.

Pr. Alejandro Bullón junto a Maria Cevallos. Foto: Michelly Lima

Osadamente le conté en resumen la historia al pastor Luis Velásquez, presidente de la Misión Ecuatoriana del Norte y también cabeza, en esta zona, de los Espacios Nuevo Tiempo con el proyecto OYIM (One Year in Mision, Un año en misión). El se encargó de entregar la carta. Al leerla el pastor Bullón pidió que la llamara. María no podía creer que estaba recibiendo un abrazo de Alejandro Bullón, cuando creía ser demasiado difícil darle una carta. No solo eso, pidió para orar con ella, por ella. Él dijo palabras que no se olvidaría: “Desde el vientre de la madre el Señor te separó”.

“El señor te concede desde la mínima cosa hasta la más grande”, concluyó ella, emocionada, al salir de esa reunión yendo sentarse otra vez en la primera fila, con el corazón latiendo fuerte. Aquella noche, al mirar a María y verla en pie en el llamado, yo pude ver la cosa mas hermosa: el rostro alegre y elegante de la gracia.

Así como María, muchas personas se sintieron bendecidas en las cuatro noches del “Revive 2019: Creciendo en Gracia”, en Ecuador. Amigos, simpatizantes y miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Quito, capital del país, vivieron esta experiencia de manera presencial, mientras que el resto del predio nacional e internacionalmente pudieron apreciarlo por la transmisión en vivo realizada cada noche.


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