Cientos de jóvenes adventistas sirven a la comunidad en Chile

Jóvenes construyendo vivienda para familia necesitada (Foto: ACSCH)

Cinco días consecutivos de celebración tuvo Chile este año por las fiestas patrias. Mientras la mayoría aprovechó los feriados para ir a las típicas fondas, miles de jóvenes adventistas dedicaron el tiempo libre a servir a la comunidad y a fortalecer su relación con Dios. Esto fue posible gracias al congreso que realizó especialmente para ellos la Iglesia Adventista del Séptimo Día en seis ciudades del país, bajo el lema: Somos tus manos.

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Testimonios

En Antofagasta, los jóvenes retiraron escombros, residuos orgánicos y diferentes enseres de la casa de Ernesto Rojas, un hombre que padece el síndrome de acumulación compulsiva; más conocido como Mal de Diógenes.

“Antes del congreso se hizo un catastro a nivel comunitario en este lugar para saber qué personas son las más necesitadas. Nos dieron una lista de cerca de cien personas. Don Ernesto está, desde hace un tiempo, asistiendo a la Iglesia Adventista. Es un hombre que está en indigencia acá, tiene un poco de mal de Diógenes, entonces era la persona exacta o indicada para ayudarlo; aparte de otras que están por aquí cerca. Son 40 las familias a las que se está ayudando”, explicó Juan Carvacho, pastor del distrito Iquique Central.

Los congresales no solo le regalaron mejores condiciones de salubridad a este nuevo amigo de la Iglesia Adventista, también le obsequiaron una caja de mercadería para ayudar a suplir sus necesidades básicas. “Dios me dio una esperanza, me dijo tú no estás solo en este mundo, van a venir varios de la iglesia y te van a ayudar. Muchas gracias, se los agradezco todo”, expresó emocionado Ernesto Rojas.

En Vicuña, los jóvenes impactaron a la población limpiando la ribera del Rio Elqui, lugar que constantemente se llena de basura; a pesar de que la municipalidad se preocupa por retirar los desechos que allí se acumulan.

De forma paralela, en Los Andes, cientos de jóvenes se sumaron al proyecto “Vidas por vidas”, donando sangre a pacientes que lo requieren sin esperar nada a cambio.

“Es importante que los jóvenes puedan ser parte de un proyecto misionero siempre. Los jóvenes son muy entusiastas, a ellos les gusta servir al prójimo y cuando hay un plan ordenado, organizado, los jóvenes se suman”, indicó el pastor Christian Muñoz, director de Publicaciones de la Iglesia Adventista en la Región de Valparaíso.

Al mismo tiempo en Pichilemu, los jóvenes compartieron el amor de Jesús de una forma muy original: con abrazos gratis, uber de esperanza y pancartas que contenían mensajes inspiradores.

“La recepción ha sido buena, la gente al principio se sorprende un poco, en el caso de los abrazos ha costado que la gente quiera dar abrazos, pero finalmente acceden y quedan contentos, porque es difícil que en estos tiempos sucedan estas cosas”, señaló Indira Gutiérrez, joven adventista misionera que participó en la actividad.

Este método poco usual sorprendió gratamente a los transeúntes.“Se siente una sensación súper rica, como que te llena, es algo que no lo puedes explicar, solamente hay que sentirlo, me encantó de verdad, el recibimiento fue hermoso”, dijo Genoveva Aguilera, una de las personas que fue impactada con las intervenciones urbanas.

Un poco más al sur del país, en Lota, don Víctor Sáez recibió una vivienda de regalo de parte de los congresales. Esta bendición llegó en el momento oportuno, ya que él y su familia estaban viviendo hacinados por escasez de recursos económicos.

“Éramos cinco y ahora somos diez, porque me traje a mi mamá que está postrada y tengo a mi hija que se separó y tiene a tres hijitas. En la casa estamos muy estrechos, en el comedor hay una cama y ahí dormimos dos personas y en los dormitorios en cada cama duermen de a tres. Yo creo que los jóvenes llegaron enviados por Dios, a nosotros Dios no dijo que Él iba a preparar los medios”, afirmo Sáez.

Con sencillos detalles de amor como realizar actividades recreativas, pintar la fachada y hermosear el jardín los jóvenes adventistas de la zona Sur Austral de Chile impregnaron de alegría el Hogar de Niñas Villa Huidif y la corporación Conin de Valdivia que ayuda a menores de edad que padecen patologías asociadas a la malnutrición.

“En estas fechas la mayoría de las personas están en sus casas, recibimos pocas visitas y cualquier visita es bienvenida. El hecho de venir a conversar con la niñas para nosotros es súper importante y más si vienen en este caso a pintar el cerco, a arreglar una de las salas de las tías educadoras, que son las tías que están constantemente con las niñas, que son las que hacen el rol de mamá acá. Para nosotros es una tremenda ayuda y eso se valora”, resaltó uno de los funcionarios del Hogar Villa Huidif.

Sí, mientras la mayoría festejaba las fiestas patrias de Chile, miles de jóvenes adventistas servían al prójimo de forma desinteresada, porque su anhelo es llegar a la patria celestial.

Mira algunas fotos de las actividades de beneficencia que realizaron los jóvenes:


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