Dieta anticáncer

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Un día después de una de mis charlas de salud, una señora se me acercó y me preguntó si la conocía. Como todos los asiáticos son ‘iguales’, le dije que sí, pero no tenía la menor idea de quién era. La señora estaba muy feliz y continuó hablando que cuando tuvo un cáncer de mama fue operada, y siguió mi orientación dietética puntualmente y no tuvo ningún problema más con el cáncer; entonces recordé el caso. Ella era la empleada de una de mis asistentes en mi departamento de salud y fue diagnosticada de cáncer de mama. En ocasión del diagnóstico, me preguntó sobre dieta, porque el médico cirujano no le había dicho nada sobre eso, y mucho menos el oncólogo (especialista en cáncer).

Mi consejo dietético para el cáncer consiste en la alimentación vegetariana sin ningún derivado animal. A veces, si el paciente tiene condiciones físicas, le aconsejo uno o dos días de frutas o jugos de frutas. Pero en el caso de la referida mujer, solo le dije que cambiara de régimen, que evitara los alimentos animales y usara solo vegetales, especialmente frutas y verduras crudas. En realidad, no pensaba que ella seguiría el consejo dietético. Muchas personas con cáncer están tan desesperadas que siguen el consejo de cualquiera. Sin embargo, hacen una cosa un día, después cambian de idea en el otro, y siempre están buscando el milagro o la cura de la enfermedad; y terminan siguiendo consejos que en verdad no hacen ningún bien a la salud.

Felizmente, en el caso de nuestra amiga mencionada anteriormente, ella siguió la dieta vegetariana y tuvo un excelente resultado. Pero, tengo otro caso más trágico. Un profesor que a los cuarenta años tuvo un cáncer de faringe (Nasopharyngeal) cáncer muy común en hombres en Hong Kong y en Asia. Su esposa me buscó con la misma intención de tener una orientación dietética para el gran problema del tratamiento del cáncer y que los médicos no creían en nada que no sea cirugía, quimioterapia o cualquier otra ‘ia’. Y los naturalistas, a su vez, tampoco creían en los tratamientos convencionales para la enfermedad. ¿Quién es el perjudicado? El paciente. Defiendo el principio de que no interesa el tratamiento que se le prescriba, la persona solo se beneficiará si sigue una dieta vegetariana. Así, mi consejo fue el mismo que le había dado a la mujer con cáncer de mama, una dieta vegetariana total para el profesor con cáncer, quien estaba siendo sometido a tratamientos intensivos de radioterapia.

Durante algunos meses el individuo pasó bien; y hasta buscó un centro de tratamientos naturales que existe en Malasia; todo parecía normal. Pero, el hombre comenzó a tener señales de debilidad y depresión, no tenía fuerzas ni energía. Entonces pensó que la debilidad se debía a la falta de carne, y comenzó a comer carne para renovar sus fuerzas. Realmente se sintió mejor por algunos meses, pero nuevamente comenzaron los síntomas del cáncer. Fue sometido a radioterapia y otros tratamientos, sin ningún resultado positivo. Después de algunos meses más el paciente falleció.

Son dos casos extremos interesantes. El amigo lector podría concluir que la dieta vegetariana es la solución. Tenga mucho cuidado de tomar esa conclusión; el cáncer es una enfermedad muy imprevisible y no se puede afirmar nada. Existen otros factores que pueden influir, incluso el sistema nervioso puede afectar el pronóstico positivo o negativo. Pero, lo que puedo afirmar es que la mejor dieta para prevenir el cáncer consiste en el uso de grandes cantidades de frutas y verduras. Estudios realizados en varios países comprueban esta relación: alto consumo de frutas y verduras y baja incidencia de cáncer. Lo mismo los que fuman, si comen más de estos alimentos, tienen menor incidencia de cáncer de pulmón comparados con los que no consumen frutas y verduras.

Y… ¿por qué frutas y verduras? Simplemente, por la gran cantidad de antioxidantes que contienen. Un método de evaluación de la cantidad de antioxidantes entre los alimentos encontró altos índices de los mismos en prácticamente todas las frutas y verduras y casi nada en productos animales. Los antioxidantes tienen un papel importante en la prevención del cáncer por proteger las células contra mutaciones: el primer paso en la producción de cáncer, y en todas las otras fases de la enfermedad. Podríamos llamar a este uso de antioxidantes de ‘quimioterapia’ natural o dietética. Siendo así, esos vegetales que tienen tal poder de acción en la prevención de cáncer deben tener el mismo poder en el tratamiento. De esta forma, aún no mencionando la dieta como tratamiento pienso que el mejor consejo para un individuo con cáncer es cambiar de dieta.

Pero, ¿cuáles son los campeones dietéticos o cuáles son los alimentos más ricos en antioxidantes? Según el departamento de agricultura estadounidense, los vegetales más ricos en antioxidantes son los pequeños frutos de la familia de las moras, frutillas y frambuesas, el segundo grupo es el de los vegetales de hoja verde oscuro. Otro factor interesante es que muchos vegetales y frutas que no son cultivados, o sea, son recogidos en un ambiente silvestre o natural, tienen más concentración de antioxidantes.

“Pienso que ya estoy convencido que la solución es comer más vegetales, Dr. Santos, pero ¿por qué abandonar la carne y ser vegetariano?” Esta es la pregunta de muchos de mis pacientes. Existen dos puntos importantes a considerar, primero debemos comer entre 8 a 10 porciones de vegetales y frutas por día, siendo así, poco lugar resta para otros alimentos. En la dieta vegetariana es mucho más fácil alcanzar esta proporción, una porción de fruta sería una naranja o una banana, una de vegetales sería una taza de verduras crudas o media taza de vegetales cocidos.

En segundo lugar el uso de proteínas y grasas de origen animal está asociado a algunos tipos de cáncer como el cáncer de esófago, estómago, intestino, próstata mama y otros. Todavía existen algunas dudas sobre esta relación, porque muchas veces es difícil separar el buen efecto de comer frutas y verduras con el efecto de comer carnes, o sea, muchas personas que comen mucha carne, no comen muchas verduras y frutas y viceversa. Aún así, ante la duda, no aconsejo la carne a ningún paciente con cáncer. Otro de los factores alimentarios muy discutidos consiste en la ingestión de grasa (aunque sea vegetal), dulces, azúcares y alimentos refinados como pan blanco, arroz blanco y productos hechos con harina blanca o refinada. A pesar de la falta científica de probar estos hechos, repito, ante la duda mejor no usarlos. De cualquier forma sabemos que estos alimentos están destituidos de minerales y vitaminas (y por lo tanto, de antioxidantes), y tienen implicación en otras enfermedades crónicas como exceso de peso, problemas intestinales y digestivos, diabetes y enfermedades cardíacas y circulatorias, etc.

Por lo tanto, mi apreciado lector, si tiene cáncer coma más frutas y verduras, si tiene a alguien de la familia con cáncer coma más frutas y verduras, si no tiene ni uno ni otro, de la misma forma coma más frutas y verduras. No vale la pena correr el riesgo de tener cáncer.

Fuente: www.adventistas.org/

 


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