¡Dime con quien andas, y te diré a quien puedes ayudar!

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Josafat fue un buen rey.

Su corazón estaba volcado a seguir la voluntad de Dios. Pero, hizo alianza con el Rey Acab, un rey tirano e idolatra de Israel, para ir a una Batalla contra el rey de Siria. El objetivo: recuperar la ciudad Ramot de Galaad.

La intensión de Josafat parecía buena. Ayudar a alguien que necesitaba. Sin embargo, a través del profeta Micaías, Dios les había anticipado que esa batalla sería perdida y que Dios no estaba aprobando estas acciones. Así y todo, en esta asociación entre Acab y Josafat, hicieron caso omiso al mensaje de Dios y fueron a la batalla. Acab murió tal cual lo profetizado. Josafat, por misericordia de Dios volvió sano y salvo. Insisto, por misericordia de Dios.

Cuando Josafat estaba llegando a Jerusalén, luego de la batalla, le salió al encuentro otro profeta, Jehú. ¿Qué mensaje traía el profeta? Uno simple, pero poderoso: “ ¿Al impío das ayuda y amas a los que aborrecen a Jehová? “ (v2). El problema no está en ayudar al pecador a salir del pecado, sino en asociarse con el pecador para continuar en caminos de obstinación.

 

Amistades peligrosas. Como hijo de Dios fuiste llamado para marcar una diferencia en la vida del de otras personas para vida eterna. Dios nos llama para buscar a los pecadores y rescatarlos de su vida de pecado, no para asociarnos con ellos en sus intereses y proyectos impíos. Dios ama al pecador y envío a Jesucristo para rescatarlo (Luc.19:10), y te invita para que seas un instrumento para llevar la salvación a otros, pero Dios también exige que huyas del pecado (2Tim2:22) y de todo lo que te aleje de Él. Incluso de tus amistades!

¿El equilibrio? Sólo lo encontrarás en “estar dispuesto de corazón para buscar a Dios” (2Cron19:3) y en vivir en el “temor de Jehová, con verdad y con corazón integro” (v9). Sé que es difícil, pero Dios te dará el poder para discernir quienes son esas amistades que intoxican tu experiencia espiritual y no te permiten hacer la voluntad de Dios en ti.

Dedica unos minutos a evaluar tus relaciones interpersonales. Ora a Dios pidiendo sabiduría, para abandonar aquellas relaciones que te alejan de Dios y para que tu seas un canal de la gracia de Dios para la transformación de las personas. Estoy seguro que tu fidelidad inspirará a otros para seguir la santa y perfecta voluntad de Dios.

Tú puedes marcar una diferencia en la vida de otras personas si andas con Cristo. Sé fiel. El Dios que te llamó para ser luz en medio de la oscuridad y sal en un mundo sin sabor tiene un propósito para ti. ¡Cúmplelo!

 

Autor: Pr. Jorge Rampogna – @jorgerampogna

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